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5 facilidades del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México

Sofía Merino L.

Aeropuerto Benito Juárez

Galería, museo y exposición son las palabras que se vienen a la cabeza al aterrizar en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México (MEX). No hay duda: el arte ha vestido sus terminales

 

Artesanía solidaria

El Instituto Casa de las Artesanías de Chiapas surgió para impulsar los diversos oficios tradicionales de ese estado mexicano. En la Terminal 1, entre las puertas 13 y 14, encontrarás su tienda con preciosa alfarería, joyería con ámbar y cestería, por nombrar algunos ejemplos, y la mejor parte es que con tu compra ayudarás a mantener esos oficios vigentes: los artesanos reciben el 100% de lo recaudado.

 

Nuevas obras

El prestigioso arquitecto inglés Norman Foster es el artista a cargo del nuevo MEX: el edificio tendrá forma de X y será seis veces más grande que el actual, en el que tampoco cesan las mejoras: la sala de espera 75, por ejemplo, se amplió de 2.000 a más de 9.000 m2.

 

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Arte culinario

Los aficionados a la comida española no pueden tomar su avión sin pasar antes por el restaurante Casa Ávila. Si el local de la Terminal 2 (en llegadas nacionales) está lleno, acude a la nueva sucursal en la Terminal 1 y relájate en este ambiente acogedor mientras disfrutas de sus obras de arte: tapas de calamares al estilo andaluz y, de fondo, cochinillo asado o una sabrosa paella valenciana.

 

Caricaturas de un grande

Ernesto “El Chango” Cabral fue un mexicano que se destacó como uno de los mejores dibujantes del país. Hasta el 1 de julio podrás observar sus retratos en la sala C del área nacional en la Terminal 1. No te pierdas el que hizo de Dalí.

 

Lección de historia imperdible

En la sala B, entre las puertas 3 y 4 de la Terminal 1, hay un mural del pintor Juan O’Gorman que es un clásico del MEX, porque el mismo artista lo donó en 1939. La conquista del aire por el hombre consiste en 10 paneles de 16 metros de largo en los que se retrata la historia de la aviación. O’Gorman lo pintó entre 1937 y 1938 y se lo dedicó a Frida Kahlo.