¿Por qué Melbourne es una ciudad imperdible?

Los museos, bares, restaurantes y grafitis que necesitas conocer en la capital cultural de Australia

Rafael Bahia Faustulo Machado, Fernanda Frazão

Publicado Octubre 2019

No es que las otras partes del país no tengan excelentes museos, restaurantes excepcionales, barrios fuera de las guías turísticas y una escena cultural estimulante… ¡Pero Melbourne tiene todo eso y algo más! Conoce cómo aprovechar lo que la ciudad ofrece en esta guía básica de la ciudad:

Atracciones en el centro de Melbourne

Las guías turísticas hacen referencia al “CBD”. Son las siglas del Central Business District, zona central en los alrededores de la Federation Square. Desde 1854, funciona allí la Flinders Street Station, estación más antigua de la ciudad, transformada también en un ícono arquitectónico por su edificación amarilla de techo de cobre, erigida en 1910. Una antigua plataforma abriga hoy parte del Australian Centre for the Moving Image, dedicado al audiovisual y a la cultura digital. Como la plaza es un punto importante de la red ferroviaria, el acceso a otros puntos turísticos es fácil – sobre todo por estar inserta en la zona de circulación gratuita del famoso (y eficiente) sistema de tranvías.


Mayor número de grafitis de Australia

Las llamadas laneways y arcades son pasajes y callejones peatonales muy característicos del urbanismo de Melbourne y que terminaron por crear un terreno fértil para los grafitis. Dos de las más conocidas se ubican a pocos metros entre sí. Se trata de la Hosier Lane, donde los paneles cambian con cierta frecuencia, y la AC/DC Lane, que homenajea a una de las bandas más famosas de Australia.


Melbourne y su gran influencia asiática

Es probable que la búsqueda de los grafitis te lleve a Chinatown. El vecindario también está en el área de las laneways que intersectan las calles y esconden tesoros. Una de ellas, la Duckboard Place, es el lugar de las ricas dumplings del Lee Ho Fook, de gastronomía china y estilo moderno. Locales como el Chinese Museum cuentan la historia de esta comunidad de más de 1,2 millones de personas – en una de sus salas, por cierto, habita el dragón chino más grande del mundo. Pero Chinatown también es un reducto de filipinos, tailandeses, vietnamitas e indios. Estos últimos marcan presencia en los perfumados platos de curry del Chin Chin, un restaurante que se define “esencialmente australiano con una inyección asiática”. Australia, después de todo, es literalmente una isla de cultura occidental en el Oriente.


Playas cerca del centro de la ciudad

Sin salir de la ciudad, es fácil ir a la playa de St Kilda para aprovechar el sol. Basta subirse a un tranvía o autobús y llegar enseguida al paseo marítimo, adornado con palmeras. Pero antes, conoce las tradicionales pastelerías del lugar, como la Monarch Cakes, que confecciona dulces desde hace casi un siglo, o la montaña rusa y la noria gigante del Luna Park. Otra opción para poner los pies en la arena es ir más al sur, hasta la playa de Brighton, cuyo escenario está compuesto por encantadoras casitas de madera coloridas. Hacia el fondo, se divisan los rascacielos del centro de la ciudad.


National Gallery of Victoria y otros museos esenciales

Son varios los paseos culturales de Melbourne. Está el ya citado Australian Centre for the Moving Image (ver entrada sobre el centro de la ciudad), enfocado en películas, juegos electrónicos y cultura digital; el Melbourne Museum, de historia natural; la National Gallery of Victoria, con una sede para arte australiano en el centro y otra en St Kilda para arte internacional; la State Library of Victoria, con millones de publicaciones accesibles para todos y el National Sports Museum, ubicado dentro del estadio de cricket, donde se puede aprender, en la práctica, sobre deportes populares entre los aussies, como el fútbol americano y el rugby.


Recorrido alternativo de Melbourne

La vivacidad cultural de la ciudad queda en evidencia en los antiguos barrios obreros que hoy se han convertido en vecindarios de moda, como Collingwood y Fitzroy. En este último, busca artículos de diseñadores y artistas locales entre granjeros de productos orgánicos y confiteros en la antigua chatarrería donde se realiza el The Rose Street Artists’ Market. Cuando la noche cae, el horizonte de la ciudad se enciende visto desde la terraza del restaurante Naked for Satan. Las copas continúan al son del hip-hop durante la madrugada en el Laundry Bar.



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