El ingeniero que trazó la ruta del eclipse

El ingeniero que trazó la ruta del eclipse

Marco Guzmán fue uno de los responsables de diseñar la ruta de vuelo especial para seguir el eclipse – y ahora nos cuenta los detalles de su participación en esta aventura

Erika Paixão Archivo Personal

Publicado Octubre 2019

Al parecer, presenciar acontecimientos históricos siempre ha sido parte de la rutina de trabajo del chileno Marco Guzmán. En sus 21 años en LATAM, el actual subgerente de Ingeniería de Innovación y Flota ha participado en innumerables proyectos importantes, como cuando formó parte del equipo que trazó las rutas de Santiago a Auckland y Melbourne, las más largas de la aerolínea y las primeras en conectar a LATAM con Oceanía en un vuelo directo. O la vez en la que buscó – ¡y encontró! – soluciones para que los aviones fueran más eficientes en el consumo de combustible y, consecuentemente, menos contaminantes.

Sin embargo, es posible que nada se compare con la posibilidad de surcar los cielos para perseguir un fenómeno natural poco frecuente. El día 2 de julio de 2019, LATAM llevó a un grupo formado por 50 científicos y entusiastas a ver un eclipse solar más de cerca, a bordo de un vuelo que cruzó el cielo de Rapa Nui, creado especialmente para la ocasión. Y tal vuelo solo fue posible gracias al trabajo de Guzmán.

El ingeniero que trazó la ruta del eclipse

Además de trazar un camino para llevar al equipo hasta los puntos exactos mientras el fenómeno ocurría, Guzmán ayudó a crear una ruta que permitió que los observadores vieran el acontecimiento por más tiempo – fueron cerca de 8 minutos de eclipse solar, el triple de tiempo que en tierra firme.

En 2003, el ingeniero también participó en un proyecto similar, cuando llevó por primera vez un avión de la compañía hasta el Polo Sur. Saliendo de Punta Arenas, el equipo de vuelo subió a un A340 con la misma motivación: observar un eclipse en esta región. De las tres aerolíneas que participaron en el proyecto, LATAM fue la única que logró captar plenamente el fenómeno, gracias a la precisión de la ruta.

Antes de cualquier vuelo, no obstante, se necesitan meses de preparación. Para el del pasado 2 de julio, el ingeniero recibió el proyecto en diciembre de 2017 y antes de la fecha definida para volar, participó en largas charlas con el profesor Glenn Schneider, de la University of Arizona, especialista en el asunto. Juntos, ellos idearon el trayecto: “intercambiamos informaciones sobre el avión, velocidad y altitud. Con eso, Schneider calculó los puntos de intercepción y nuestro equipo pudo pensar en la ruta y en los tiempos estimados para llegar a tales puntos”, cuenta.


El ingeniero que trazó la ruta del eclipse

Guzmán diseñó dos planes de ruta para la ocasión: uno desde Santiago, a bordo de un A320, y otro desde Hanga Roa, en un B787-9. Su rol también abarcó otras etapas técnicas, como coordinar el vuelo junto al centro de control operacional. Cada detalle exigió extrema precisión, ya que el avión debía pasar por un punto exacto, a una hora exacta: “la franja de desplazamiento del eclipse es muy específica. Estos vuelos deben tener prioridad sobre los otros, que hacen rutas tradicionales, para que el despegue se haga sin retrasos”, precisa.

Al final del día, el trabajo de Guzmán es tan desafiante como gratificador. Apasionado por la aviación desde el momento que entró a LATAM, el chileno afirma que una persona en su cargo debe ser analítica, cuestionadora, creativa y debe velar, en primer lugar, por la seguridad de los vuelos. Pero entre un cálculo y otro, ofrecer herramientas para que las personas alcancen sus sueños es la respuesta a todas las ecuaciones: “transformar en realidad aquello que planeamos en la oficina y colaborar para que seamos una aerolínea de vanguardia es lo que me hace feliz”, concluye.


Este artículo trata sobre

Tripulación

Cazadores de eclipse sobrevuelan Rapa Nui

Descubre las curiosidades del aeropuerto de Rapa Nui, en Chile

Los misterios de Rapa Nui, en Chile