El cielo es el límite: cuando la pasión por la aviación nos hace volar

El cielo es el límite: cuando la pasión por la aviación nos hace volar

Pablo Gallegos, piloto con pasión por los aviones de grandes dimensiones

Génesis Adriana Delgado

Publicado Junio 2021

Pablo Gallegos es uno de los pilotos de LATAM Chile, y este año ha sido galardonado con el premio Líder de Servicio, un reconocimiento interno que se otorga a los colaboradores más destacados del año, como agradecimiento por la dedicación.

Su pasión por las máquinas comenzó desde muy niño al crecer con su abuelo paterno que era camionero y su abuelo materno, que era mecánico de barcos. 

Su niñez la vivió en Tierra del Fuego, una provincia austral de Chile donde la posibilidad de interactuar con aviones era muy reducida, sin embargo, comenta que durante su educación media, tuvo la oportunidad de tener ese primer acercamiento con el mundo aeronáutico, un mundo que lo enamoró desde el primer minuto.

 

Primer encuentro con la aviación

Pablo llegó a ser piloto porque siempre fue fanático de las máquinas, desde niño fue cercano a los barcos y los camiones. Cuando estuvo en el liceo, tuvo el primer encuentro con los aviones y le encantaron: “así que empecé a hacer el curso, me sentí muy cómodo, me gustó y pues, hoy en día vivo de esto”.

De niños, soñaba con ser capitán de barco, pero durante la secundaria cuando tuvo la oportunidad de volar en el club aéreo local y hacer un vuelo de prueba de familiarización con los aviones, quedó fascinado. “Me sentí en un lugar muy cómodo así que pensé que definitivamente esto era lo mío, en ese momento hice click para tomar la decisión de ser piloto comercial y al final fue una muy buena decisión porque estoy en lo que me gusta”.


El cielo es el límite: cuando la pasión por la aviación nos hace volar

Aviones de grandes dimensiones

Su preparación llevó a Pablo a convertirse en piloto de aviones Boeing 787 a los 27 años de edad, aviones que se caracterizan por ser de grandes dimensiones. Sin embargo, gracias a su pasión y su profesionalización temprana, logró alcanzar esta meta antes de los 30 años.

Antes de entrar a LATAM, se desempeñó como piloto de taxi aéreo durante un año. Cuando entró en LATAM comenzó a volar la familia completa de Airbus 320 en lo que era LAN Express en esos años; ahí estuvo cinco años y eso le dio pie para empezar a volar Boeing. El sistema de traspaso de material y ascenso es muy ordenado, pero cuando Pablo llegó a los 27 años, le llegó el momento de hacer el traspaso a Boeing 787.

Hasta ahora ha volado Boeing 787-8 y 787-9, y encuentra que cada uno tiene sus características especiales, por lo que es muy difícil elegir un favorito.


El cielo es el límite: cuando la pasión por la aviación nos hace volar

Actualmente Pablo es Primer Oficial, confiesa que aún le queda hacer carrera como Capitán, Comandante y cumplir con todas las responsabilidades que eso conlleva. “La carrera de piloto tiene muchas ramificaciones. Yo todavía lo veo como que estoy iniciando, siempre trato de verlo así, un desafío siempre por cumplir. Y los desafíos son la motivación del día a día”. 

Cambios post pandemia

Sobre sus rutas asignadas, antes de la pandemia, Pablo tenía las rutas a Europa, EEUU y Oceanía. 

Sin embargo, a pesar de que muchas fronteras cerraron debido al Covid-19, el trabajo como piloto jamás se detuvo. Pablo Gallegos participó en vuelos de Santiago a Punta Arenas en Chile para transportar vacunas en un Boeing 787 de pasajeros que fue usado para carga. También, el año pasado hizo vuelos a China en la búsqueda de ventiladores mecánicos para pacientes críticos de Coronavirus.

La pasión por el vuelo y los aviones es la motivación de Pablo para trabajar incansablemente. Pero principalmente por el vuelo, “cuando estás ahí en el cielo te sientes como en casa, sin importar que avión o que ruta estés volando, uno se siente en su hábitat”.

Eso me motiva todos los días y me hace volar. 

El trabajo del piloto es de mucha responsabilidad, por lo que el descanso es muy importante. Pablo comenta que dentro de su ritual de preparación es fundamental dormir muy bien la noche anterior.  En el caso de que el vuelo salga en la noche, dormir un poco en la tarde y descansar, esa sería la rutina principal. Ya después es como sigue los pasos de: ducharse, prepararse, preparar la maleta, tomarse un café y revisar el despacho de vuelo antes de ir al aeropuerto; “cuando nos pasan a buscar y sigo revisando la documentación para el vuelo y la meteorología hasta llegar al aeropuerto, una vez llegados allá, hacemos la preparación oficial para el vuelo, pero la rutina siempre parte con un buen descanso”.


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