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Inhotim imperdible:

tres obras en el museo – jardín brasileño

Eduardo do Valle

Divulgação

Frente a una colección con cientos de atracciones, saber qué visitar es imprescindible. Enumeramos aquí tres de los puntos más destacados para comenzar tu recorrido

Independientemente de tu itinerario, es casi seguro que una sola visita no será suficiente para conocer el Inhotim por completo. Ubicado a 60 kilómetros de Belo Horizonte, el museo al aire libre cuenta con cerca de 700 obras en exhibición (1.300 en total) de más de 250 artistas, brasileños y extranjeros, disponibles en 23 galerías. Esto sin mencionar la naturaleza y el lugar ocupado por el Jardín Botánico, con aproximadamente 5 mil especies. Los más entusiastas pueden comprar tickets de ingreso para más de un día, pero igualmente vale la pena averiguar sobre las atracciones anticipadamente.

 

Voz de la tierra

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Si la integración entre el arte y la naturaleza es una de las premisas del Inhotim, una parada importante es la del Sonic Pavilion de Doug Aitken. Allí es posible escuchar los sonidos del fondo de la tierra, más específicamente, la de un agujero cavado a 202 metros de profundidad. En éste se instalaron micrófonos, que amplifican y transportan el sonido hacia la superficie de un pabellón cerrado. La experiencia es única, una sinfonía que nunca se repite, la voz de la tierra con buen volumen  y excelente sonido.

 

Galería de contrastes

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Conectando dos niveles del parque, la galería Adriana Varejão es un buen ejemplo de la interacción entre el arte y arquitectura, uno de los sellos del museo. Instalado en un edificio de hormigón armado, alberga obras como la escultura Linda do Rosário: una pared que reúne vísceras y azulejos, dos temas recurrentes de la artista. La relación entre la construcción contemporánea y el estilo de Adriana, inspirado en el barroco colonial, dan vida al contraste del espacio.

 

Épico mitológico

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Lejos de las otras atracciones, la vegetación cobija una batalla de proporciones divinas: en De Lama Lâmina (2009), el estadounidense Matthew Barney se apropia de la mitología umbanda para enfrentar madera y hierro, es decir, naturaleza y tecnología. La instalación se ubica en un domo de hierro y vidrio en medio de la vegetación. En el interior, un tractor industrial mantiene suspendida la escultura de un tronco. La narrativa es un  choque entre Ogun (orisha del hierro y de la tecnología) y Ossanha (orisha de las plantas y los bosques). El resultado es el retrato de la tensión entre las fuerzas, progreso y preservación, creación y destrucción.

 

Servicio:

Instituto Inhotim

R. B, 20 - Centro

Brumadinho - Minas Gerais, Brasil

+5531 35719700