grandes (o big five): Descubre los animales – símbolo del safari africano

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León africano

Su Majestad, el Rey

Emperador del reino animal, el león africano se encuentra en todo el continente, desde el sur del Sahara hasta Sudáfrica. Toda esa nobleza, sin embargo, no impidió la dramática disminución de su población: de 200 mil ejemplares a principios del siglo XX, se estima que hoy sólo existen 30 mil leones, como consecuencia de la pérdida de hábitat y de la caza.

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Elefante africano

Peso pesado

Con una altura promedio de 3,3 metros y un peso de 5,5 toneladas, el elefante africano es el animal terrestre más grande. Sus grandes orejas y colmillos de hasta 70 kilos ayudan a estos gigantes a abrir caminos a través de la selva, favoreciendo la dispersión de especies de plantas y animales por hasta 30 kilómetros cuadrados. Quedan apenas dos especies, divididas en 600 mil ejemplares.

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Búfalo

Duro de roer

Pese a ser herbívoro, el temperamento del búfalo es agresivo, lo que lo transforma en uno de los animales más difíciles de ser cazados en África. Depredadores como leones y leopardos aguardan pacientes a los cachorros desprotegidos o a los animales ancianos enfermos para atacarlos (siempre en grupo). Objeto de protección ambiental, esta especie continúa amenazada: de sus 900 mil ejemplares, se estima que un 70% vive en áreas de preservación.

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Rinoceronte africano

Bajo amenaza

El cuerno de la punta de la nariz le da el nombre a estos mamíferos, divididos en dos especies: blanco y negro (ambos grises, al fin de cuentas). Existen sólo 5 mil ejemplares negros. Pero hay esperanza: en 1895 había menos de 100 rinocerontes blancos en el mundo, cifra que tras un extenso trabajo de preservación, ya supera los 20 mil.

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Leopardo

Creo que he visto un lindo gatito

Si bien no poseen la 'nobleza' de sus primos leones, no puede decirse lo mismo frente al peligro que el leopardo representa: inteligente y veloz, este animal se adaptó a diferentes hábitats. Su reducida estructura y larga cola le permiten trepar los árboles cargando presas de hasta seis veces el peso de su cuerpo, una manera de garantizar una cena libre de hienas y otros depredadores.