rituales culinarios para hacer en Patagonia

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Tomar un mate

El primer trago es fuerte y amargo. En un frio que hiela los huesos, el gaucho calienta el agua – sin dejar que hierva – y prepara el mate para empezar el día de trabajo. La infusión está asociada a un lenguaje y códigos propios, aprendidos junto al fogón – ofrecerle un mate bien dulce a alguien, por ejemplo, es una señal de segundas intenciones.

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Probar pescados y mariscos

Pescados mariscos y crustáceos – entre ellos la centolla (un noble cangrejo gigante) – forman parte del menú de las zonas costeras. Salmón, congrio, robalo, pescada austral y truchas aparecen en  varias recetas, principalmente ahumados.

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Reunirse alrededor del fuego

La preparación del cordero al palo, asado a fuego lento por cinco o seis horas, prácticamente obliga a algún tipo de celebración. Un buen vino – producido en Patagonia, donde sobresalen los Pinot Noir –, las omnipresentes papas, tortas fritas y un acordeón suelen ser los mejores compañeros.

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Cocinar bajo la tierra

Para preparar el plato curanto al hoyo, se disponen en un hueco en la tierra piedras calientes sobre las que se pone carnes, mariscos, embutidos y vegetales. Después, se tapa todo con grandes hojas de Nalca (una planta comestible típica de Chile y Argentina) y se espera la cocción.

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Cosechar frutos silvestres

La cosecha es un clásico del verano. Moras, frambuesas y otras frutitas se transforman en helados, jugos, postres y licores – como el de calafate, una bolita oscura, poderoso antioxidante y símbolo de la Patagonia, que guarda un secreto: el que lo prueba vuelve siempre al fin del mundo.

 

 

LATAM tiene vuelos para varios destinos en la Patagonia argentina, como Bariloche, Calafate, Ri´o Gallegos y Ushuaia. En la Patagonia chilena, vuela para Puerto Montt, Balmaceda, Puerto Natales y Punta Arenas.