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Kennedy Space Center,

la base de NASA cerca de Orlando

Eduardo do Valle

Anna Carolina Negri

En Florida, además de los outlets y parques de diversiones, está la sede del curioso Kennedy Space Center, complejo de la Nasa que conecta la Tierra con el espacio sideral

 

No te espantes si tienes el cuello cansado al final de la visita al Kennedy Space Center (KSC), el complejo de la Nasa en el centro del estado de Florida. Observar las naves espaciales y los inmensos cohetes durante tanto tiempo, nos hace darnos cuenta de lo poco que miramos hacia arriba (y aquí hay que hacerlo repetidamente).

 

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A 40 minutos de Orlando, Cabo Cañaveral es uno de los 20 centros de la Nasa y el  punto de partida de las expediciones tripuladas desde 1968, incluso la del Apolo 11, que llevó al hombre a la Luna. Queda en el condado de Brevard, que hasta los años 1950 era una comunidad tranquila, con menos de 30 mil habitantes. Después de la creación del KSC, en 1962, y del pequeño paso sobre la Luna de Neil Armstrong en 1969, la población del condado superó la marca de 110 mil personas, como si hubiera ocurrido una invasión espacial.

 

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En el 2018 se celebran los 60 años de la Nasa y, desde el término de las misiones tripuladas, en el 2011, no hay muchas pistas sobre sus próximas actividades. La exploración de Marte parece ser uno de los caminos y, probablemente, el primer humano que pisará el planeta rojo ya se encuentre entre nosotros. Pero mientras los viajes espaciales no estén disponibles para personas comunes, el Kennedy Center seguirá siendo la mejor forma de acercarse a las estrellas.

 

Zambullida en el espacio

Las atracciones fascinan a los niños especialmente. En la entrada, varios de ellos corren por un jardín de cohetes entre los gigantes de los programas Mercury, Gemini y Apolo. Al lado hay una galería con reliquias personales y audios de los astronautas.

 

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En el Space Shutter Atlantis, complejo dedicado al aerobús espacial que tiene el mismo nombre, los visitantes pueden ver una enorme réplica de sus propulsores, de aproximadamente 45 metros de altura. Por dentro, el Atlantis real sigue en exposición, aún con las marcas del vuelo en su fuselaje (prueba también el turbulento simulador de despegue para sentirte un viajero del espacio).

 

Algunos astronautas veteranos circulan por allí y el paseo puede incluir un almuerzo con ellos. Bob Cenker (foto), que pasó seis días fuera de la Tierra, cuenta detalles de su experiencia y nos garantiza que se parece bastante a un vuelo doméstico. “Mirar por la ventana es irresistible, ya sea en un avión o en un cohete”, dice.

 

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Una última parada en el Apolo/Saturn V Center es indispensable. Allí se exhiben partes (colosales, por cierto) del último cohete construido para la misión que llevó humanos a la Luna. En ese momento, se puede tocar un pedacito de roca lunar.

 

Como parte de los festejos de su 60o aniversário sera inaugurado un centro educacional, que debe elevar su ya alta afluencia de 20 mil estudiantes al año. “Estimular el  interés de los más jóvenes es la mejor forma de seguir explorando el Universo”, explica el futuro director, Jim Christensen. Observando a los niños frente a las naves espaciales, uno se tranquiliza: mientras sigan curiosos, el límite será el infinito.

 

Curiosidades

• El Atlantis realizó 33 MISIONES hasta su último vuelo, en 2011.

• 28 MIL km/h es la velocidad de una nave espacial en su lanzamiento.

• Durante las misiones Apolo, se recogieron 382 kg de rocas lunares.