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Una mirada sobre Northland, la parte histórica de Nueva Zelanda

Nana Caetano

Angelo Dal Bó

El norte de Nueva Zelanda esconde una naturaleza exuberante y tranquilas ciudades históricas bañadas por el azul del Océano Pacífico

 

La cantidad de atracciones de Nueva Zelanda es completamente desproporcionada respecto de su territorio, compuesto por dos islas principales y algunos islotes. Hay montañas cinematográficas, playas desiertas y una fauna y flora únicas, además de excelentes vinos nacionales y una gastronomía de punta. Más famosa entre los turistas, la Isla Sur concentra paseos de aventura y bellísimos paisajes. Pero es el norte, menos visitado, el que esconde lugares de clima subtropical y mucha historia.  Nueva Zelanda recibió a los primeros seres humanos -pueblos de Polinesia- entre los años 1250 y 1300. Los europeos llegaron recién en el siglo XVII y, en 1840, firmaron un tratado de cohabitación con los primeros conquistadores, los maorí. El legado de esta historia en la Isla Norte son antiguas villas y también un museo muy bien cuidado, el Te Kongahu Museum of Waitangi, que cuenta la rica historia de la región. Conoce en las próximas páginas algunas de las principales atracciones de Northland.

 

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Northland

Cómo llegar

Desde la principal ciudad del país, Auckland, parten vuelos hacia el aeropuerto de Kerikeri (50 minutos de viaje). Se puede hacer el trayecto en auto y en tren (3h30 y 4h40 de viaje, respectivamente).

 

Cuándo ir

Para aprovechar las playas, el mejor período es entre diciembre y febrero, que tiene temperaturas promedio de 20 oC. El invierno es suave (no es común que baje de 8 oC) y agradable para quien aprecia vinos, chimeneas  y caminatas.

 

Dónde alojarse

Hay desde hostales hasta hoteles de lujo, como el Duke of Marlborough. Lo ideal es elegir las ciudades de Paihia o Russel, conectadas entre sí por un ferry.

 

LATAM tiene vuelos a Auckland desde Santiago.