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Mujeres en ruta:

tres relatos de viajeras

Erika Paixão

Camila Svenson, Getty Images, Arquivo Pessoal / Ilustraciones: Catarina Bessel

Tres mujeres comparten las alegrías y las dificultades de dedicar su vida a viajar por el mundo

 

Pero... ¿Sola?

Al empezar a viajar sola, Gaía Passarelli no lo pensó demasiado. Simplemente se aferró a las oportunidades que fueron surgiendo: viajes en avión, tren o hasta un aventón. Para esta brasileña, explorar el mundo de esa forma recién se transformó en algo especial cuando se dio cuenta del asombro que causaba en las personas. De tanto que le preguntaron “¿y estás viajando sola?”, decidió escribir un libro con ese título (Mas você vai sozinha?, en portugués), contando las aventuras vividas en algunos de los 27 países que visitó. “No se trata de una obra sobre destinos o datos de viaje. Son mis experiencias, que pueden ser inspiradoras para otras mujeres”, dice la autora.

 

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En sus relatos, Gaía describe las dificultades y las bondades de ser una viajera solitaria. Para ella, cambiar de planes sin consultarle a nadie es la principal ventaja. “Estás todo el tiempo en contacto con tus propias decisiones y descubres una autonomía que no sabías que tenías”, afirma. En su viaje por India, por ejemplo, se salió de su recorrido previsto y fue a Kanyakumari, donde se lanzaron al mar las cenizas de Gandhi. Y en el extremo sur del país visitó uno de los pocos templos que rinden culto a una divinidad femenina.

 

De las lecciones que aprendió a lo largo del camino, ella cree que la más importante es saber camuflarse. Dice que entre más segura e informada se ve, menos llama la atención de la gente. “Descubrí que soy más capaz de lo que pretenden hacerme creer. Logré esa sensación de poder, de que si yo quiero, puedo”.

 

Dato de una experta

“Siempre avisa a alguien cuando salgas, especialmente si vas a recorrer senderos en la naturaleza”

 

Pasaje de ida

Anita Córdova tenía una carrera consolidada como periodista. Durante más de dos décadas trabajó como reportera de la televisión chilena e incluso le tocó visitar Medio Oriente, pero sentía que algo le faltaba y decidió renunciar a todo para empezar a viajar por su cuenta. “Era una especie de necesidad urgente”, recuerda, mientras cuenta que a los 47 años partió sola rumbo al sudeste asiático.

 

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En tres meses visitó seis países. “Ejercer esa libertad fue indescriptible”, cuenta Anita, quien ahora se considera una ciudadana del mundo. Otro giro importante en su vida fue cuando decidió vender su casa e irse a España a peregrinar por el camino de Santiago de Compostela, recorriendo cerca de 800 km a pie solo con su mochila.

 

Después de muchas aventuras, sintió que ya era momento de compartir sus descubrimientos sobre el mundo (y sobre sí misma). En su emprendimiento Viajo Sola y me Encanta, esta chilena acompaña a grupos de mujeres que muchas veces están saliendo solas del país por primera vez. Hasta ahora ya ha hecho nueve viajes grupales, con paseos por lugares como Israel e Italia. “En cualquier parte del mundo me siento bien. Mi casa soy yo”.

 

Dato de una experta

“No necesitas ir muy lejos para vivir una aventura: empieza viajando a lugares cercanos o dentro de tu país, para ir ganando confianza”.

 

Cambiando de contexto

Ver fallar su plan de intercambio fue lo mejor que le pudo pasar a la estadounidense Gloria Atanmo. Pretendía irse a Escocia con amigos, pero las ofertas se agotaron antes de que se decidiera. Cuando no le quedó otra opción más que pensar en un recorrido completamente sola se dio cuenta de que iba a gastar menos y disfrutarlo más. Ese percance fue el punto de partida para que la bloguera empezará a coleccionar sellos en su pasaporte.

 

Hasta el momento ha visitado 73 países en cinco años, y ha escrito una serie de relatos en su página web, The Blog Abroad. Perú y Colombia figuran entre sus destinos preferidos en Latinoamérica: “Ahí me sentí integrada a la gente. Pensaban que yo era brasileña”, cuenta.

 

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Viajando sola, Gloria tuvo la oportunidad de revisar lo que significaba para ella y para los demás lo que es ser una mujer negra, desarrollando una autoconfianza que no solía tener. En su blog, los mensajes que recibe son de otras mujeres que se sienten reflejadas en su historia “diciendo cuánto se inspiran al ver a alguien que se parece a ellas viajando por el mundo”. Para 2019 planea visitar otros siete países, como Bolivia y Uruguay, e incentiva a todas para que hagan lo mismo que ella. “Espero que un día, una mujer pueda tener el deseo de viajar sola sólo para mejorar a sí misma”.

 

Dato de una experta

“Pide consejo a las mujeres del lugar en cada destino que visites. Ellas te podrán dar recomendaciones sobre las costumbres que debes saber y los lugares que debes conocer”.

 

Libros para inspirarse

Libre, Cheryl Strayed

La travesía de una mujer por la Pacific Crest Trail, camino que atraviesa la costa oeste de Estados Unidos hasta Canadá.

 

Un lugar en la ventana, Martha Medeiros

Este libro reúne las mejores memorias de viaje de la cronista brasilera.

 

Viajeras intrépidas y aventureras, Cristina Morató

¿Cuándo y por qué motivos empezaron a viajar las mujeres? Este relato histórico trata de responder esas preguntas.