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Lima reimaginada:

ocupando la calle en la capital del Perú

Carolina Tarrío

Ocupa Tu Calle, Jairo Rosales

Como líder del movimiento Ocupa Tu Calle, la peruana Mariana Alegre puso manos a la obra para revitalizar los espacios públicos de su ciudad

 

Fue mientras elaboraba su maestría que la abogada limeña Mariana Alegre descubrió una pasión: el derecho a la ciudad. “Hace 10 años se hablaba poco sobre movilidad, espacios públicos y sustentabilidad en Perú —cuenta—. Yo pasé una temporada en Barcelona y allí supe en qué tipo de ciudad quería vivir. Mientras muchos peruanos pensaban irse del país, yo no veía la hora de volver y poner en práctica lo que había vivido allá”.

 

Mariana regresó a Perú en 2010 invitada a trabajar en la organización Lima Como Vamos, un observatorio ciudadano. Ahí empezó a levantar indicadores de calidad de vida en la capital, pero poco a poco fue desarrollando nuevos espacios de trabajo.

 

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“En el 2014, Lima fue la sede de una Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP 20), y quisimos hacer algo que demostrase cómo era vivir en una ciudad más sustentable”, recuerda. De ese deseo nació Ocupa Tu Calle, que realizó el primer parklet de Lima en un estacionamiento vacío. Al principio, muchos no entendían el concepto de darle un uso público a un espacio desocupado, y preguntaban si había que pagar entrada. “Nos dimos cuenta de que las personas no se veían como ciudadanas, sino como clientes”, recuerda. “Eso nos mostró un nuevo camino”.

 

Para evitar dar tantas explicaciones, colgaron un cartel que decía “Está permitido sentarse”. “Queremos transformar lugares, pero, en un nivel más profundo, buscamos transformar a las personas: que entiendan que los espacios públicos son lugares en los cuales los niños juegan, la gente se enamora, los vecinos se conocen y así el barrio se vuelve mejor y más seguro”, dice.

 

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Desde entonces, Ocupa Tu Calle ha realizado 25 intervenciones en Lima. Las llevan a cabo voluntarios y vecinos, con materiales donados o reutilizados. El proyecto también coordina el Foro Internacional de Intervenciones Urbanas, evento apoyado por ONU-Habitat y por la Fundación Avina, que promueve el desarrollo sustentable. La idea es intercambiar experiencias con otros grupos y países. “Siento que la gente se empieza a preocupar por el  lugar en el que vive, por el aire que respira. Veo una nueva generación con ganas de hacer cosas y grupos de vecinos pensando en cómo actuar para mejorar sus barrios”, observa. En paralelo a su aporte a una ciudad más sustentable, Mariana tuvo una hija. Y el nombre que le puso no es casual: Lima. Una niña alegre y movediza que vive en la ciudad que su madre ha elegido mejorar.

 

“Queremos transformar los lugares pero, en un nivel más profundo, buscamos transformar a las personas”