Roma:

una ciudad en tres tiempos

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El pasado clásico, el Renacimiento y la modernidad se mezclan en la capital italiana, el nuevo destino de LATAM

 

Roma es conocida incluso para el que nunca ha pisado Italia. Sus historias y leyendas se repiten por todo el mundo y nos ayudan a entender los caminos de la civilización occidental. En la capital italiana –hacia donde LATAM comienza a volar desde São Paulo, en marzo– hay en cada esquina un valioso testigo de nuestro pasado. Lo que quizá no sea tan conocido es que la ciudad no ha parado en el tiempo. Más que un museo al aire libre, se trata de una metrópolis internacional en la cual varios acentos se encuentran, donde el paisaje y las tendencias se renuevan. Embarca en este nuevo destino y descubre los encantos de diferentes épocas de la Ciudad Eterna.

 

Clásicos romanos

Los primeros rayos de sol apenas se reflejan en las columnas del Templo de Saturno, y la región del Monte Palatino ya está llena de turistas. Allí, cerca de las ruinas del Foro Romano, se cree que una loba alimentó a los gemelos Rómulo y Remo, dando origen a la leyenda que marca el principio de una historia de casi 30 siglos.

 

Más que un cliché cronológico, empezar el recorrido por el lugar donde se fundó Roma es una decisión estratégica: solamente el Foro Romano y el Coliseo atraen a más de 6 millones de visitantes todos los años. Comprar la entrada con antelación y estar atento a los horarios de visita, es la mejor manera de evitar filas y aprovechar cada detalle.

 

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Y hay muchos detalles. Ya sea en la Tumba de César, hasta hoy decorada con flores y monedas; en el Templo de las Vírgenes, donde las estatuas de sacerdotisas vírgenes siguen preservadas; o en el Milliarium Aureum, monumento al borde del Templo de Saturno –a partir del cual se median las distancias del Imperio–, el complejo materializa una historia muchas veces contada.

 

Siguiendo el camino trazado por los monumentos, uno llega a otra postal de la Roma clásica: el Coliseo. Desde 2017, además de las visitas guiadas al ala subterránea, donde gladiadores y esperaban antes de subir a la arena, se puede visitar los pisos superiores. A 52 metros sobre el nivel de la calle, los portici eran el espacio menos noble del Anfiteatro Flaviano, reservado  para mujeres y esclavos. Reabiertos a finales de 2017, (tras 40 años cerrados), esos espacios, originalmente dedicados a mujeres y esclavos, revelan hoy la mejor vista — ¡un cambio histórico a la romana!

 

El renacimiento de la metrópolis

Roma es como una lasaña: una misma ciudad con varias capas de historia. Tomemos el caso del edificio del Panteón: reconstruido por Adriano en el 126 d.C, el templo fue cedido al Papa Bonifacio IV en el año 609, y dedicado a Santa María de los Mártires. Es un ejemplo de lo bien preservado de la arquitectura romana y el lugar que hoy abriga las tumbas de dos reyes italianos, Vítor Emanuel II y Humberto I, además del maestro renacentista Rafael Sanzio, que vivió sus últimos 12 años en la ciudad.

 

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A pesar de haber nacido en Toscana, el Renacimiento llegaría a Roma en el transcurso de los siglos 15 y 16, con la venida de talentos como el de Leonardo da Vinci, Michelangelo y el propio Rafael. Era el comienzo de una evolución artística, arquitectónica y cotidiana que cambiaría toda la región en los 200 años siguientes. Parte de la producción de esa época se encuentra en espacios como la Galleria Borghese o el Palazzo Doria Pamphilj, pero sus efectos se sienten también por las calles, como en la escalinata de la Plaza de España (1725), actualmente un punto de encuentro de jóvenes, o en la Fontana di Trevi (1762), donde se lanzan monedas y se piden cosas que se desean.

 

Quizá el mejor ejemplo del legado renacentista sea la Ciudad del Vaticano. El Estado soberano más pequeño del mundo concentra la colección más exclusiva de los maestros del Renacimiento. La propia Basílica de San Pedro es un ejemplo: fundada en el lugar donde funcionó el Circo de Nero, la Basílica fue proyectada por el renacentista Donato Bramante, en el 1506. Posteriormente, nombres como Michelangelo y Bernini firmarían los proyectos de la cúpula y las columnas de la Plaza de San Pedro, respectivamente, además de obras para el interior de la iglesia, como la imperdible Pietá (1499) y el altar papal.

 

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Dándole la vuelta a la plaza por el lado derecho, se llega a los Museos Vaticanos, una exposición de 20 mil obras divididas en 54 espacios. Hay salas como la Galería de los Mapas, con registros de la cartografía del siglo 16, y la Galería de Arte Contemporáneo, en la cual aparecen latinos como el de la peruana Marina Nuñez del Prado y del colombiano Fernando Botero. Vale la pena orientarse por las señales con el número “100”, que indican las cien obras más importantes. El paseo también contempla un área dedicada a Rafael, con murales como La Escuela de Atenas (1511), y termina en la Capilla Sixtina (1512), el fresco más icónico de Michelangelo. Desafortunadamente, está prohibido sacar fotos por allí. Y si por casualidad lo olvidas, un guardia local interrumpirá tu selfie a los gritos constantes de “¡No picture!”

 

De vuelta al futuro

La noche cae y el olor a castañas asadas toma la Piazza della Rotonda, frente al Partenón. En la Piazza Navona, músicos extranjeros entretienen a una multitud con versiones de Guns N’ Roses y The Police. En los bares, gente de todas las edades se reúne, entre copas de vino y tablas con aperitivos: en la Roma contemporánea, se hace bien fácil entender la dolce vita italiana.

 

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Hoy, la escena moderna de la ciudad está en Monti. El barrio en el que Woody Allen filmó parte de la película A Roma, con Amor concentra opciones más vanguardistas de la ciudad. Vale la pena perderse en la Via Urbana, donde restaurantes como La Vacca M’briaca y Urbana 47 comparten el espacio con tiendas de bicicletas y un cine alternativo: Detour. Siguiendo hasta la Via Leonina, cercana a la estación Cavour del metro, el Mercato Monti vende ropa, objetos y accesorios, todo con un estilo hipster-chic  que es la traducción del barrio.

 

El encuentro de épocas es visible en lugares como la Centrale Montemartini, una especie de “filial” de los Museos Capitolinos instalada en una usina desactivada. Allí, obras de la antigüedad están expuestas fuera de su contexto, entre pesadas piezas de las máquinas. En contramano al movimiento de sitios históricos, la ciudad tiene espacios menos agitados, dedicados a la escena contemporánea. A pocas cuadras de la Galleria Borghese, el Museo de Arte Contemporáneo (MACRO) ha puesto el foco en la interactividad y en nombres como los de la británica Léonie Hampton Mend y el sudafricano Guy Tillim.

 

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Al norte, en el barrio Flaminio, está el Museo Nazionale Delle Arti del XXI Secolo (MAXXI), proyecto de la arquitecta Zaha Hadid (1950-2016) que sobresale en el vecindario neoclásico con su estructura de cemento. Tal como en MACRO, aquí hay espacio para extranjeros, como el sudafricano Kemang Wa Lehulere, y una muestra dedicada a los conflictos en el Líbano. Si un día todos los caminos han llevado a Roma, la Roma actual parece mirar de nuevo hacia cada uno de ellos.

 

A partir de 16 de marzo, LATAM tendrá vuelos directos a Roma desde São Paulo.

 

Agradecimientos: ENIT - Agenzia Nazionale del Turismo y Hotel Hassler Roma, membro de la The Leading Hotels of the World

 

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En tu vuelo a este destino, puedes probar el nuevo menú de Economy Class que LATAM ofrece en vuelos de más de siete horas de duración. Son varias opciones de platos preparados con ingredientes locales, internacionales y vegetarianos, pensados para ofrecerte una mejor experiencia a bordo. Un nuevo menú para que tus sentidos vuelen lejos.