Córdoba:

antigua belleza, nuevos aires

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Antiguos palacios, galerías modernas, restaurantes clásicos y bares llenos de onda: hay de todo en esta pequeña gran ciudad

 

La edad puede no tener nada que ver con el tiempo. Córdoba lo sabe muy bien de eso. En la ciudad histórica Argentina, el pasado se hace presente y convive con un espíritu joven. Dos cronologías opuestas que, en medio del camino, se encuentran para crear una fase de franco crecimiento. Fíjate en Nueva Córdoba, su barrio más noble. La impresión que se tiene es la de estar caminando por un campus universitario –lo que es cierto, ya que la Universidad Nacional de Córdoba existe allí desde hace 405 años. Los estudiantes vienen de todo el país por la gran cantidad de facultades que han promovido una transformación del área, que ahora se levanta en edificios de ladrillos a la vista.

 

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Pero no siempre ha sido así. El Museo de Bellas Artes Evita es testigo de un tiempo en el que la alta sociedad le daba aires parisinos a la región. La belle époque aún se siente en los bulevares del sector, en las calles diagonales que dan a grandes rotondas y en el diseño del Parque Sarmiento. Al caminar por la parte más verde, en cambio, se distingue inmediatamente un obelisco retorcido contra el horizonte. Se trata del Faro del Bicentenario, que, con estilo contemporáneo, celebra la independencia del país en harmonía con su vecino, el Museo Emilio Caraffa. Sus colores claros y líneas curvas nos remiten a otra novedad arquitectónica: el Centro Cívico de Córdoba, sede del gobierno de la provincia.

 

Faro del Bicentenario — Av. Poeta Lugones, 8.200

Museo de Bellas Artes Evita — Av. Hipólito Yrigoyen, 511

 

Herencia colonial

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Mucho de la arquitectura antigua es herencia de la religiosidad colonial. La Iglesia de los Capuchinos es obra de los franciscanos, con tonos de ocre, negro y amarillo para simbolizar la unión de los pueblos. Su fachada, incluso, tiene gran simbología. Las dos torres frontales son asimétricas: una representa la vida terrena y la otra, más cercana al cielo, el alma eterna. Visto desde arriba, el Paseo del Buen Pastor es una enorme cruz donde se extienden apéndices de vidrio –antes una prisión femenina, que hoy es un lugar de exposición y restaurantes.

 

El centro de Córdoba, a veces con aceras estrechas, otras con calles peatonales, relata una historia más antigua. En la Plaza San Martín, se construyeran la primera catedral y el Cabildo. Los jesuitas se instalaron en la cuadra conocida como Manzana Jesuítica, donde el encuentro del arte europeo con el arte nativo dio origen al barroco colonial. Iglesias con ese estilo están por toda la ciudad  –la Cripta de los Jesuitas sería una de ellas si no hubiera sido embargada y redescubierta recién en el año 1989.

 

Cripta dos Jesuítas — Av. Colón, 100 

 

Arte actual

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En la ciudad donde lo nuevo se encuentra con lo antiguo, el escenario es fértil para el arte: ésta se encuentra en la arquitectura, en museos, en galerías y casas de espectáculos. Hay varios espacios que resignifican ambientes y fomentan una consciencia cultural: cada edificio construido debe poseer una obra de arte en su interior.

 

Una antigua gasolinera hoy abriga la galería El Gran Vidrio. El espacio conjuga restaurante, café y sala de exposición. Fue la manera que la cofundadora y directora, Catalina Urtubey, encontró para estar presente allí. Y funciona. El que entra para disfrutar un desayuno nórdico (con conservas y salmón, por ejemplo) o americano, acaba por encontrarse con obras de artistas principiantes o reconocidos.

 

“Algo que me gusta mucho en Córdoba es que, aunque es antigua, no es una ciudad resuelta en sí misma. Todo está aún en proceso de crecer”.

Catalina Urtubey, directora y cofundadora de la galería El Gran Vidrio.

 

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Algo semejante ocurre en 220 Cultura Contemporánea, que se ha instalado en un espacio industrial. En el sótano, un bar y exposiciones le dan vida a las paredes de hormigón, y arriba, un enorme salón se transforma en espacio para shows –desde hip-hop hasta cuarteto (un estilo con acordes acelerados).

 

El ritmo es un orgullo de la ciudad, así que es el constante protagonista de fiestas. También se lo escucha en puestos del Paseo de las Artes, una feria de artesanías y antigüedades cuyos vendedores lo disfrutan con un mate en la mano. A los cordobeses les gusta decir que son así, espontáneos y sin caretas. Su música no podía ser diferente.

 

En la mesa y en la barra

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Las panaderías perfuman el aire de la ciudad: son los criollitos, cuadrados de masa de hojaldre que se comen con mermelada o queso cremoso. Un cordobés dirá que nada es más característico de su mesa. Salvo por el Fernet Cola, trago hecho con la mezcla del licor amargo y la gaseosa, servido en los bares del barrio bohemio de Güemes.

 

Cuando empieza la noche, hay muchas opciones para disfrutarla. Lo más probable es que te lleven a uno de los establecimientos de Sebastián Gullo, uno de los responsables de renovar la vida nocturna de Córdoba. En la Galería Barrio, el empresario ha convertido un cuartel de bomberos en la Cervecería Capitán. Los restaurantes y bares alrededor también son suyos: Dada Mini y Apartamento, la disco Billy Beer y La Brunchería, donde  bruschettas alimentan a la gente en las mañanas lentas del final de semana.

 

“Córdoba es grande, pero compacta. Aquí hay desafíos y oportunidades. Aún se puede hacer de todo. No es casualidad que, en tres años, se hayan abierto más de 50 bares”.

Sebastian Gullo, empresario gastronómico.

 

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El movimiento se ve a través de los ventanales del Standard 69, donde los platos se comparten en la mesa. Más hacia el norte, en el barrio de Villa Belgrano, Lucca Farina & Vino tiene un ambiente sofisticado y comida italiana auténtica. Respeto a las tradiciones, como la parrilla a la brasa de Las Chilcas, la torta rogel (que intercala capas de hojaldre y dulce de leche) de la confitería Andrea Franceschini o las empanadas de La Vieja Esquina, en el centro. Al fin y al cabo, estando en Argentina, comamos como argentinos.

 

La Vieja Esquina — Belgrano, 193 

 

LATAM tiene vuelos a Córdoba desde Buenos Aires, São Paulo, Lima y Santiago.

Agradecimientos: Agencia Córdoba Turismo, Agencia Córdoba Cultura.