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Ellas mandan:

la historia de dos pilotos LATAM

Archivo Personal, Getty Images

Presentamos la historia de dos latino-americanas que vuelan en pos de sus sueños y ahora son pilotos de LATAM

 

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Cuando la chilena Leonor Fuschlocher era tan solo una niña, ya soñaba con seguir los pasos de su padre, que era piloto de avión. Pero en esa época, aún se creía que había profesiones para niños y otras para niñas. Eso hizo que el camino para alcanzar su objetivo sea más largo: primero estudió ingeniería y después logró ser tripulante de cabina.

 

Allá arriba, cruzando los cielos de Latinoamérica, continuó alimentando su sueño de estar a la cabeza de un avión. “Hasta que una universidad de Santiago abrió el curso para piloto comercial y vi que era posible ser una de ellas”, recuerda Leonor.

 

Hace 16 años ella tomó el mando de un B737, como Primera Oficial, y ahora es la capitana de un A320, en LATAM.  “La mejor parte de lo que hago es que trabajo en la oficina con mejor vista del mundo” bromea.

 

El recorrido de la peruana Catherine Guerra Trujillo para llegar a ser la Primera Oficial en LATAM también fue largo. Al igual que Leonor, ella se graduó como tripulante de cabina antes, gracias a un regalo de su abuela que ella aprovechó con pasión. De allí en adelante, ser piloto se transformó en uno de los grandes objetivos de su vida.

 

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Los días eran agotadores: se mudó a los a los Estados Unidos con su hija recién nacida y dejó a su esposo, Janek, en el Perú, esperándolas. Entre dar de mamar a la pequeña Laleczka y superar la nostalgia por su tierra, Catherine conquistó la carrera soñada que la llena de orgullo. “La mejor parte de pasar por todo esto fue haber conocido a excelentes personas y, al mismo tiempo, haberme encontrado con una mejor versión de mí misma, como mujer, como madre y profesional”, explica Catherine.

 

“La distancia entre tener un sueño en el pasado y vivirlo en el presente se cruza por un puente llamado esfuerzo”, concluye Catherine.

Y los planes de ellas dos no se acaban allí. En un futuro no tan lejano, Leonor quiere ser la comandante en una ruta de larga distancia, mientras Catherine espera ser capitana e instructora. Ambas continúan perfeccionándose para lograrlo. “Ser mujer y piloto es un sueño posible, es una bella profesión”, afirma Leonor.