“Mi motor es mi hija y mi familia”

“Mi motor es mi hija y mi familia”

Esta Ingeniera aeronáutica se enamoró de los aviones en la universidad. Es mamá primeriza y en plena pandemia tuvo a su hija. Además ansía ver a su madre que está en Venezuela y así poder presentarle a la nieta. #MamáTúNosHacesVolar

Publicado Mayo 2021

Elieximar Quintero es subgerente de hangar y está a cargo del mantenimiento programado de los aviones en LATAM. Su historia comienza en Venezuela, estudiando ingeniería aeronáutica, tiene un paso por México y aterriza en Chile en 2014, donde se casa y forma su familia. Hace 10 meses, además, es mamá de Gabriela. 

¿Cómo está compuesta tu familia y qué te gusta hacer con ellos?

Somos mi esposo, mi hija y yo. 

Cuando tengo tiempo tratamos de desayunar o almorzar juntos. Si la niña ya almorzó, por lo menos nos sentamos a la mesa y podemos compartir los tres. 

En este tiempo de encierro, ¿cómo ha sido el tiempo con la familia? 

Tuvo partes buenas y otras no tanto. Como era mi primer embarazo tenía planificado que viniera mi mamá que vive en Venezuela. En marzo comenzó la pandemia y esos planes se vinieron todos abajo. Esa fue la parte negativa, pero nos dio la opción a mi esposo y a mí de enfocarnos 100% en la espera de nuestro bebé y la paternidad. 

Con la pandemia yo quedé como grupo de riesgo, por lo que no fui al hangar desde marzo de 2020. Eso me dio tiempo de vivir mi embarazo en casa con él, lo que no habría ocurrido en condiciones normales en que ambos hubiésemos estado trabajando. Estábamos sanos y vimos cómo salir adelante, cómo planificábamos el tema si comenzaban los dolores de parto. Estábamos en plena cuarentena, los hospitales y clínicas colapsadas. Cómo hacíamos los controles de salud, si había que pedir permiso o no. Fue todo un mundo nuevo, caótico, pero estábamos juntos. 


“Mi motor es mi hija y mi familia”

¿Cómo fue tu celebración del día de la madre con tu mamá?

Le compré regalos y se los envié. Son cosas como un pijama y chocolates para que se regalonee, porque en Venezuela son más difíciles de conseguir. También una videollamada con su nieta que sólo la conoce así, pero mi mamá está siempre presente. Mi mamá se muere por conocerla, por lo que cuando se abran las fronteras lo primero va a hacer es venir. 

¿Cuál es tu historia en LATAM? ¿Cuál es tu profesión de origen y cómo llegaste hasta donde estás ahora?

Yo me gradué en Venezuela en 2009 de ingeniero aeronáutico. En el trabajo que tenía en ese momento conocí personal de LATAM y en agosto de 2014 empecé a trabajar acá. Comencé en ingeniería que atiende a los aviones que vienen en línea AOG (Aircraft on ground), mantenimiento AOG y respuestas rápidas. Fui creciendo hasta que me dieron la oportunidad de ser jefe de control de calidad con el equipo del hangar de la MRU de Santiago de Chile en 2017 y subgerente de hangar desde 2019.


“Mi motor es mi hija y mi familia”

¿De qué se trata tu trabajo?

Trabajo en todo lo que es la línea de mantenimiento de aviones. Debo tener control de las tareas de programación y las no rutinas que aparecen para cumplir con los tiempos de entrega establecidos y que la aeronave retorne a servicio. El avión tiene un servicio de mantención programado y yo estoy a cargo de que cada uno de esos servicios se cumpla en los tiempos planificados, verificar que si se generan no rutinas éstas sean resueltas y que salga en las fechas establecidas que me indica planificación para no afectar a la operación de los vuelos.

Estas mantenciones no son cortas. No es que el avión llegue y se vaya al día siguiente. Estamos hablando de una, dos o tres semanas, dependiendo de cuál le toque. Cada avión tiene un programa de mantenimiento que informa qué hay que hacer y cada cuanto tiempo. Nosotros nos encargamos del tejado del avión: desarme de cabina, verificación de corrosiones en la parte interna estructural, desarme de elevadores, entre otras cosas. Dejamos técnicamente el avión en el hueso. 

¿Cómo llegas a decidir que quieres dedicarte a esto? ¿Fue tu sueño desde pequeña?

Mi caso es peculiar porque no era fanática de los aviones. Entré en una universidad militar en Venezuela, que es la única que daba esta carrera, y me dieron la opción de decidir entre ingeniería en telecomunicaciones o ingeniería aeronáutica. Decidí intentar con aeronáutica y mi enamoramiento con la aviación fue durante el aprendizaje de mi carrera. Entender de qué se trataba, del diseño de los aviones, cómo se hace un avión, porque mi carrera como tal está guiada hacia el diseño de la aeronave. Y ahí fue que me gustó y seguí adelante con la carrera, que fue de 5 años. 

¿Cuál es tu pasión? ¿Qué es lo que te hace volar?

Mi pasión, mi motor es mi hija y mi familia. Por ellos trato de entregar lo mejor en LATAM.

También seguir luchando contra la pandemia y tener la oportunidad de seguir activa en el mundo de la aviación es súper importante. 

Cuando se pueda viajar tranquilo, ¿cuál sería tu destino?

Quiero ir a una playa. Extraño mucho el Caribe. Quiero que mi hija lo conozca. Sé que la situación en Venezuela no es la más ideal, me encantaría llevarla para allá, pero cuando sea más seguro. Pero sí quiero llevarla a donde está el mar y pueda disfrutar de eso.


“Mi motor es mi hija y mi familia”

En este tiempo de pandemia, pre y post natal ¿tuviste tiempo de descubrir algún hobby?

De pequeña estudié en un colegio donde me enseñaron a hacer muchas manualidades, como tejer y bordar. Y en medio de la pandemia pude hacerle un ajuar a mi niña. Le hice los pañalitos de género y de tela, también unos muñequitos tejidos. Yo hice el diseño, el tejido de la flor, bordar su nombre, hacerle con punto cruz los cuadros, ese fue mi hobby. Me ayudó a pasar el tiempo en la pandemia. 


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