“Quiero dejar una huella en cada uno de nuestros pasajeros”

“Quiero dejar una huella en cada uno de nuestros pasajeros”

Con 29 años de experiencia, Carmen Vargas relata cómo ha sido esta travesía por los aires como Jefa de Servicio a Bordo de LATAM.

Paulina Rosso

Publicado Agosto 2021

Un 5 de junio de 1992 comienza la aventura en LATAM de Carmen Vargas. Y lo recuerda como si fuera hoy. “Es una oportunidad que me dio la vida, Dios y la empresa. Le tengo mucho agradecimiento porque he podido darle continuidad a ese sueño. Desde que era muy joven, siempre soñaba con estar en el mundo de la aviación”, señala.

Ese día, hace ya 29 años comenzó como tripulante de cabina y desde 2010 despegó como Jefe de Servicio a Bordo en LATAM Colombia. 

Si hay algo que caracteriza a Carmen es el amor y vocación que le entrega a su trabajo. “Mi profesión se debe hacer siempre con mucho amor. Si tu haces las cosas así, entregas todo por lo que tú más amas y puedes dejar una huella en el corazón de cada uno de nuestros pasajeros”, asevera.

Para Carmen el avión es su segundo hogar y esa calidez es la que le gusta que sientan los pasajeros, como si la estuvieran visitando en su casa. Explica que antes de la pandemia, la cordialidad de la tripulación se reflejaba en la sonrisa con la que recibían a la gente al subir al avión, pero que con el uso de mascarillas esta ya no ve. “Pero la expresión de tus ojos les deja mucho. La forma como les hablas, cómo te preocupas por ellos, por cuidarlos, esas son huellas que no se van a borrar nunca”.


“Quiero dejar una huella en cada uno de nuestros pasajeros”

Una característica que tienen las y los tripulantes es que siempre tienen una historia para contar. Y Carmen no es la excepción. Ella destaca dos viajes muy especiales: el primero fue en un vuelo nocturno desde Bogotá a la Isla de San Andrés, donde un novio les pidió ayuda para pedirle matrimonio a su novia. “En un momento del trayecto se bajaron las luces, el capitán comenzó a hablar y le preparamos el espacio al pasajero. Cuando la novia se dio cuenta de esta situación, fue algo muy emocionante porque el novio se arrodilló y sacó el anillo”, relata.

Otro momento fue en lo que era el primer viaje en avión de unos niños que tenían mucho temor de volar. Entonces Carmen les explicó y mostró lo increíble que era el avión y lo que podían ver desde el cielo. Les entregó lápices y papel para que se entretuvieran. “Y algo que me marcó fue una notita de uno de ellos. Me hizo un dibujo de agradecimiento y nos pintó a mi compañera y a mí. Fue muy emocionante para mí”, señala. 

Familia con alas

Cuando Carmen vuelve a tierra, la espera su familia. Ellos son su esposo y sus dos hijos. Al  ingresar a trabajar en 1992 estaba soltera y sin niños, por lo que sus seres queridos la han visto volar desde siempre y la apoyan en su labor. “Ellos saben que a mí me encanta lo que hago y están felices de que yo pertenezca a este mundo”, asevera.

Y es tanta la pasión por su trabajo, que su hija mayor siguió sus pasos y también es tripulante de cabina. Entre ellas se motivan y además se entienden. “Es muy gratificante también contar con alguien que entiende el mundo de la aviación”, comenta.

Y así como Carmen agradece día a día la oportunidad de seguir cumpliendo su sueño, nosotros le queremos dar las gracias por darnos unos minutos de su tiempo para que nos contara en este aniversario de LATAM, cómo desarrolla con tanto amor y cariño su trabajo. 


“Quiero dejar una huella en cada uno de nuestros pasajeros”

Parte de la familia

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