Una superheroína volando con alas propias

Una superheroína volando con alas propias

Andrea Santana es piloto, mujer y una mamá que literalmente, “nos hace volar”

Génesis Adriana Delgado

Publicado Mayo 2021

En una vida rodeada principalmente por mujeres, Andrea se planta frente a su sueños y logra lo que es hoy en día: ser piloto. Andrea Santana es una mujer ecuatoriana, que creció en el núcleo de una familia con tres hijas e hizo sus estudios en colegios de mujeres, factores que incidieron en el hecho de que tuviese poca interacción con hombres, por ese motivo es que entrar al mundo de la aviación, un sector donde predomina el sexo masculino, ha sido para ella una de sus tareas más difíciles.

Volando a cumplir un sueño

Las ganas de ser piloto nacieron en Andrea desde muy niña: “Viajaba mucho en avión porque mi papá era oficial de policía, por lo que nos tocaba viajar de ciudad en ciudad. Durante los vuelos, me asomaba a la cabina y veía magia allí adentro, y fue cuando le dije a mis padres que quería ser piloto. Las amigas de mi mamá me decían: piloto no, porque los pilotos solo son hombres, hazte tripulante de cabina. Y yo, a pesar de que veía muy elegante y muy profesionales a las tripulantes, decía: no, no, no; yo quiero manejar la aeronave”.

Y así fue como le hizo saber a sus padres que quería volar. Y ellos, al verla tan convencida, teniendo por años el mismo sueño, decidieron apoyarla y a los 18 años la llevaron a dar los primeros pasos hacia su sueño en una escuela de aviación.

Recuerda que, en su primer día de clases había 18 personas, de las cuáles sólo tres eran mujeres. Sin embargo, a pesar de lo tímida y cohibida que se sentía en ese momento, le encantó la carrera y hoy cuenta con orgullo que fue una de las tres personas que finalizó con éxito su preparación profesional aeronáutica.

 


Una superheroína volando con alas propias

Mamá piloto

Al entrar a ser parte del staff de pilotos de LATAM, Andrea ya estaba casada. Su esposo, también piloto de profesión, conocía y estaba al tanto de todo el tiempo que requiere la aviación, por lo que decidieron planificar toda su vida: tener una casa propia y un trabajo estable para así poder pensar en tener hijos. 

“Pero mis hijos fueron sin planificación, a los cinco años quedé embarazada. En LATAM Ecuador no había mamás pilotos, yo iba a ser la primera y además, de gemelos”.

“Cuando me enteré, me surgió un miedo natural. Amo mi carrera, no quería dejarla y bueno, avisé a mis jefes, quienes la verdad, fueron muy humanos y me apoyaron en todo momento. Sin el apoyo de ellos, no estaría acá”.


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¿Cómo ha sido para ti compartir tu profesión con la vida como mamá?

Es duro ser mamá de dos niños, mi esposo también es piloto y a veces ninguno de los dos estaba en casa. Pero fue chévere porque hubo coordinación, trabajo en equipo. Mis papás y suegros nos ayudaron mucho. Es difícil cuando se enferman o piden que estés en casa, pero nos hemos organizado muy bien.

Cumpleaños, eventos en la escuela, actividades..., siempre hemos estado uno de los dos. Ahora tienen 10 años, tienen la aviación en la sangre, entienden y respetan la profesión de sus papás. A veces, cuando me tocaban viajes a Madrid o a Nueva York, que son toda la noche volando, ellos ya sabían que cuando mamá tenía la puerta cerrada, debían dejarla descansar.

A mis hijos les encantan los aviones. Como padres, no les metemos mucho la idea de la aviación, respetamos que ellos sean lo que quieran ser, pero creemos que posiblemente sigan los mismos pasos.

 

Al llegar la pandemia, ¿qué fue lo más duro que te tocó vivir?

Todo fue muy duro. Nos cambió la vida entera, el hecho de no saber qué va a pasar, de no saber si vamos a seguir volando, el que los niños estuvieran encerrados... Mi esposo se quedó sin trabajo, la empresa en la que trabajaba cerró en Ecuador, pero esto nos ayuda a forjar el carácter. 

Pero, al mal tiempo buena cara. Agradecer que mamá trabaja y que papá está en casa. Ahora estamos más en casa, y festejamos cuando mamá sale a trabajar, dar gracias a Dios de que hemos estado sanos y bien, manteniendo el ánimo alto porque la situación es complicada tanto para los adultos como para los niños.

Durante este año, con iniciativas como “Avión Solidario”, ¿has tenido la oportunidad de transportar algo más que pasajeros?

Hemos transportado cargas a las Islas Galápagos, muchos víveres porque las islas no se abastecen solas.

 


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Resiliencia: la clave de todo

Al preguntarle a Andrea cuál fue la cualidad que le ayudó a sobrellevar toda la situación causada por la pandemia, sin dudarlo responde que fue la resiliencia. 

“La resiliencia es lo más importante. El top de todo. En la aviación, a veces se nos presentan situaciones en las que debemos tomar acciones rápidas, y eso me ayudó a hacerlo igual en mi casa con la economía, con la situación familiar, con el encierro, con todo. Tuvimos un buen trabajo en equipo.

Andrea, para terminar, cómo mamá, ¿qué te hace volar?

Me hace volar la unión. Porque sé que voy llevando personas que van a ver a sus familias, niños que van a ver a sus abuelitos, tíos e incluso, reencontrarse con sus papás. Me hace volar ser parte de la unión familiar.

 


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