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Latam

programas para disfrutar de un día súper animado en Sao Paulo

Café en el Beluga

Calle Doutor Cesario Mota Junior, 379 Villa Buarque

Perfecto para los días en los que despertamos tarde, un espacio de ambiente rústico y minimalista, que abre a las 10. Sándwiches y pasteles acompañan los cafés de granos especiales. Los lattes  fríos son la opción para los días cálidos.
 

Mañana en Centro Cultural SP

Calle Vergueiro, 1000, Libertad

Tomar el sol en el jardín colgante del CCSP es un panorama ideal mientras se espera el inicio de la programación del día, con teatro, cine y exhibiciones... Si el día está soleado, un buen panorama es estirar tu pareo en el césped para tomar sol o hacer un picnic.

Almuerzo en Ramona

Avenida São Luís, 282, República

Al lado de la estación de Anhangabaú se ubica el restaurante, que tiene rock como banda sonora. Con un ambiente vintage, este espacio es famoso por sus hamburguesas y sabrosas opciones vegetarianas en su menú. El flan de leche es uno de los éxitos del local, abierto hasta las 2 horas, de miércoles a sábado.

Post-almuerzo en Paribar

Plaza Dom José Gaspar, 42, República

Basta cruzar la calle para llegar a la zona más top durante la década de 1960, reabierto con gran estilo en los años 2000. El bar conserva una buena carta de tragos, capitaneada por el martini seco, que alcanzó su fama en el pasado. Quien llega en bicicleta obtiene un descuento en el precio final.

“Previa” en el Barouche

Largo do Arouche, 103, República

La acotada carta de tragos del recinto es un verdadero gancho. Este minúsculo espacio no da abasto con el movimiento del lugar, con clientes que se reparten entre las mesas de la calle y en las bancas del frente. El “Bafo de Onça”, hecho con Aperol y mate helado, es uno de los más destacados de la carta, que también cuenta con sándwiches.

La movida en el Trackers

Calle Dom José de Barros, 337, República

Desde el Barouche al Trackers son diez minutos por la Avenida São João. Este local, que ocupa un piso abandonado con paredes llenas de graffittis en un edificio de la esquina, es el símbolo del underground paulistano. No hay horario fijo, casi siempre está lleno y es muy animado. En algunas fiestas, el ingreso sólo es permitido con el nombre inscrito en una lista.


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