5 placeres del arte de ser piloto

Luis Minaya trabaja hace cinco años en LATAM, y hoy es jefe de mantenimiento de las aeronaves que llegan y parten de distintas ciudades del Perú.

 

Pero, más allá del hangar, el también es piloto particular hace por lo menos 15 años. Y como volar exige pasión, aquí ha hecho una lista de las partes más interesantes y divertidas del oficio (¡y del arte!) de ser piloto:

 

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1. Es un conocimiento práctico y teórico

Ser piloto me aporta algo más al momento de verificar si un avión está en buen estado antes de que se lo haga volar. El que maneja un auto, probablemente sabrá definir mejor los procedimientos técnicos del motor que alguien que nunca ha puesto las manos en el volante. Con los aviones, se aplica la misma lógica.

 

2. Es un oficio que relaja

Para Minaya, sobrevolar es conocer paisajes nunca imaginados lo relaja y lo mantiene fascinado durante todo el vuelo.

 

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3. Ser piloto es estar, constantemente, con la mente en las nubes

Un desafío interesante de seguir por los que se consideran, como Minaya, una persona tanto "de suelo", como “de vuelo".

 

4. Allá arriba se ven paisajes increíbles

Siempre con la atención necesaria en el avión, tendrás la posibilidad de zambullirte en nubes, aparte de observar selvas y ciudades iluminadas desde arriba.

 

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5. Aparte de ser una profesión, es un hobby

Trabaja con lo que amas y nunca más tendrás que trabajar (con pesar), ¿no es cierto?