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Despegando y decorando:

un tripulante que también es diseñador de interiores

@rafabonucci

Cuando empezó a trabajar en el sector de cargas de LATAM, hace 11 años, Rafael Bonucci no sabía que se haría tripulante de cabina. Con el diseño de interiores le ocurrió casi lo mismo: notó su interés por ese tema medio de casualidad, cuando una amiga lo invitó a hacer un curso.

 

Ambos terminaron por no hacerlo en ese momento. Pero Rafael empezó a decorar su casa, recién construida, y tuvo que elegir también pisos y azulejos. “Me encantaba todo lo que veía y quería saber más”, recuerda. Finalmente, ingresó a una facultad para formarse en ese área.

 

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No hubo cambio de aeropuertos ni variedad de husos horarios que se lo impidieran. “El curso en mi facultad no se podía hacer a la distancia”, dice. “Por eso, cuando pasaba noches viajando tenía que después enterarme de las materias de todos modos.”  Para el, estar en distintos lugares del mundo era una oportunidad para visitar ferias de diseño y conocer más sobre arquitectura.

 

Terminó su curso con doce proyectos de decoración. Hoy tiene una oficina y ha trabajado para colegas de LATAM. “Ser tripulante de cabina exige habilidades que tienen que ver con el diseño, como adaptarse a nuevos lugares y tener la capacidad de transformar un ambiente, dejándolo más agradable”, completa.