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Poesía curitibana:

un paseo literario por la ciudad del escritor brasileño Paulo Leminski

Eduardo do Valle

Getty Images, Divulgación e Orlando Azevedo / Ilustración: Leonardo Kayo

Entre bares y librerías, un itinerario por los lugares favoritos de Paulo Leminski, el poeta que es un símbolo de Curitiba

 

Paulo Leminski es el “perro loco”, el “ex-extraño”, la “bestia de los pinares” de la literatura brasileña. En la ciudad de Curitiba, sin embargo, sigue siendo el amigo, el colega y el padre que vivió por sus calles, librerías y bares hasta 1989, el año de su muerte. Por beber de fuentes tan distintas como el concretismo y la poesía japonesa de haikus, Leminski nunca se conectó a una estética: escribía como hablaba – y hablaba con acento de Curitiba. En 2013, su obra completa fue relanzada y se transformó en best-seller. Desde entonces, ha inspirado un itinerario oficial por la capital de Paraná, donde las personas aún lo recuerdan sencillamente como “Paulo”.

“Mi padre era de las calles, circulaba mucho”, cuenta Aurea Leminski, hija del autor. Quizá por eso, está en la memoria de bares como Bife Sujo y Bar do Stuart, donde era visto usando servilletas para escribir sus borradores. Lo recuerda Orlando Azevedo, fotógrafo portugués radicado en Curitiba, que aún guarda una de esas “reliquias” consigo. A principios de los años 1970, Orlando era miembro de la banda A Chave, con la cual el poeta colaboró en más de una ocasión. “En esa época, a Paulo todavía le gustaba el rock”, bromea Azevedo, “después conoció a Gilberto Gil, Caetano Veloso y solo escuchaba Música Popular Brasileña”.

 

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Aurea recuerda que la casa de la familia, en el barrio Pilarzinho, era el famoso “guruato de los marginales” en los años 1970, el lugar donde el poeta recibía a toda la intelectualidad de Curitiba. Fue justamente esa fama la que atrajo una vez a un joven Caetano, que junto con la cantante Gal Costa, aparecieron curiosos para ver al tal “gurú”. El encuentro dio sus frutos, como la letra de la canción “Verdura”, escrita por Paulo.

Él también frecuentaba la Biblioteca Pública y la Librería de Chain, donde profundizaba la investigación que dio inicio a su libro de prosa experimental, Catatau (1975). El interés por la cultura oriental, manifestado en los haikus de Distraídos Venceremos (1987), por ejemplo, fue desarrollado gracias al contacto con las artes marciales: Leminski era cinturón negro de judo, que practicaba en la academia Kodokan, aún abierta.

El poeta salió poco de Curitiba. Decía: “los pinos no se transplantan”. Hoy es un ícono de la ciudad, homenajeado hasta en graffitis. Por los muros del Centro y del Largo da Ordem siguen plantadas las profundas raíces de su arte marginal.

 

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Tras los paso de Leminski

1. Bar do Stuart

Praça Galeria Osório, 427

 

2. Bife Sujo

Rua Saldanha Marinho, 479

 

3. Biblioteca Pública do Paraná

Rua Cândido Lopes, 133

 

4. Livraria do Chain

Rua General Carneiro, 441

 

5. Galeria Júlio Moreira, São Francisco

 

6.Casa da Memória de Curitiba

Rua São Francisco, 319