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Aventura andina:

un paseo por Cusco y Machu Picchu

Natália Zonta

Fernanda Frazão

Una encantadora mezcla de cultura y aventura llena los días en un gran y especial sector de  las montañas peruanas. Para explorar la zona del Valle Sagrado, como se conoce el área que revela hasta nuestros días la grandiosidad de la civilización inca, el punto de partida es Cusco. Definitivamente, la capital arqueológica de las Américas.

 

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Se considera la ciudad más antigua del continente que ha estado constantemente habitada. Actualmente, Cusco, a 3.360 metros de altura, atrae viajeros de todo el mundo, y por sus calles se escuchan diferentes idiomas. Un paseo por el centro histórico nos lleva a la hermosa y colonial Plaza de Armas e, inevitablemente, al Qorikancha, otrora importante templo inca. De la milenaria estructura original hoy queda solamente la base, sobre la cual se construyó la iglesia de Santo Domingo. Otra atracción es el  Mercado de San Pedro, donde se pueden ver y probar algunos de los 3 mil tipos de papa que se cultivan en la zona.

 

Desde Cusco también parten los trenes a Aguas Calientes, puerta de entrada a las ruinas de Machu Picchu. En la ciudad de llegada se toma además un bus para acceder hasta uno de los sitios arqueológicos más famosos del continente (los viajeros más entusiastas llegan hasta arriba caminando por los famosos caminos Inca o Salkantay, que se recorren en cuatro y seis días, respectivamente).

 

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Los que pasan la noche en Aguas Calientes tienen el privilegio de llegar a Machu Picchu durante las primeras horas de la mañana. El tiempo en la región es bastante inestable, lo cual le da un cierto aire de misterio: una insistente neblina circula entre las montañas, revelando a ratos la magnitud del lugar. La primera etapa de la visita pasa por la zona agrícola, donde están emplazadas las terrazas en las cuales se cultivaban los alimentos. Más adelante se ubica un área más sofisticada, con una enigmática arquitectura, donde las construcciones están hechas de piedras que se encajan entre sí a la perfección.

 

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Aún se desconoce la finalidad de Machu Picchu así como la técnica de construcción. Algunas teorías afirman que la ciudad era sagrada porque su localización entre las montañas acercaba a las personas a la naturaleza. Tampoco se sabe cuál es su real dimensión, ya que hasta ahora, las excavaciones continúan descubriendo nuevas áreas. Una de las pocas certezas es que el lugar fue abandonado después de la llegada al Perú de los conquistares españolas, en el siglo XVI, y que los europeos nunca lograron llegar hasta la ciudadela. Toda la construcción recién se mostró al mundo en 1922, después de que el explorador  norteamericano Hiram Bingham publicara su  “descubrimiento”; él había llegado 11 años antes, con ayuda de algunos lugareños.

 

Entre las otras atracciones se encuentra el Intihuatana, escultura de piedra que se piensa fue utilizada para calcular las estaciones del año. Y la Puerta del Sol, situada a una hora aproximadamente de caminata del centro de Machu Picchu; que es desde donde se toma la típica fotografía del lugar.

 

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Además está la opción de subir a la cumbre del Wayna Picchu, montaña de piedra de fácil escalada, que aparece en todas las postales. Es una opción popular entre los turistas que alberga el Templo de la Luna y una gran caverna, ambos lugares sagrados para los incas. Residencia de antiguos sacerdotes, es una de las partes más altas de la visita, donde se encuentran las raíces de la espiritualidad latina, a 2.720 metros de altura.