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Bariloche en verano:

un itinerario para enamorarse por la ciudad cuando hace calor

Júlia Gouveia

Getty Images, Divulgación

Conocida por sus estaciones de esquí, en verano la ciudad se transforma en un área de recreación al aire libre

 

 

Parece un truco de magia: a mediados de septiembre, tan pronto se derrite la nieve, Bariloche cambia de personalidad. La belleza helada y blanca se oculta para darle paso a una explosión de colores: el azul brillante del Lago Nahuel Huapi, el ocre intenso de las montañas, el verde vivo de los bosques; siempre con una pincelada blanca en las cumbres más altas y lejanas...

Las temperaturas más templadas les permiten a los visitantes disfrutar de paseos que, muchas veces, son imposibles de hacer en invierno –o se vuelven mucho más agradables en días de calor.  Conoce algunos de ellos:

 

Sorpresa en las alturas

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Todos los nativos de la región te dirán con orgullo que la vista del Cerro Campanario fue considerada una de las más lindas del mundo por la revista National Geographic. Cuando te encuentres arriba, a 1.050 metros de altura, con una panorámica de 360 grados de la región patagónica, será difícil no estar de acuerdo. Cerca del centro, el Cerro Otto es otra atracción bastante famosa gracias a su confitería giratoria, instalada en la cumbre de la montaña, a 1.405 metros (cada 20 minutos hace un giro completo).

 

Vamos a la playa

El circuito en catamarán que lleva hasta la Isla Victoria hace una parada en el famoso bosque de arrayanes, cuyos árboles con troncos color caramelo le prestan al lugar una luminosidad dorada. Durante el trayecto, los pájaros vienen a buscar galletas en la mano de los turistas haciendo rápidos vuelos. E incluso se puede ir a la “playa” en verano: al borde del Lago Nahuel Huapi, la Playa Bonita tiene lugares para alquilar kayaks y equipos de buceo. Más adelante está la Playa Serena, perfecta para familias y con agua un poco más tibia.

 

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Con emoción

Aparte de senderos por las montañas, también es posible “volar” sobre ellas en Bariloche. En la tirolesa Zipline, que forma parte del complejo de Piedras Blancas, el pasajero se desliza por un tramo de 1.500 metros. Con el calor, un rafting también se transforma en una buena opción. En el Río Limay, también se puede hacer floating, una versión más suave y tranquila. Para algo más radical, ¿qué tal encarar los rápidos del Río Manso?

 

Hit the road

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El verano es la época perfecta para recorrer la Ruta de los Siete Lagos. El trayecto de casi 200 km va desde Bariloche hasta San Martín de los Andes, pasando por Villa la Angostura. El propio camino es el paseo, porque descubre bellos panoramas a lo largo de siete lagos cristalinos –como lo dice el nombre.  Lo mismo vale para la visita al Cerro Tronador, la montaña más alta de la región, de 3.478 metros. Aproximadamente a 90 km de Bariloche, una de las grandes atracciones de ese paseo es el Ventisquero Negro, uno de los poco glaciares negros del mundo.