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4 días en Pernambuco:

verano, playas y diversión en Recife, Brasil

Leonor Macedo

Anna Carolina Negri

Cuatro días para descubrir las historias y las bellezas naturales de la capital de Pernambuco y sus alrededores 

 

Día 01 - En la ciudad

9h - Donde ha empezado todo

Empieza el día en el Marco Zero, que indica el punto donde nació la ciudad, cerca de famosos centros culturales. Pasa más tiempo en el Cais do Sertão, museo en homenaje a la vida en el interior. Visita también dos espacios dedicados a íconos regionales: el Paço do Frevo, que cuenta la historia de ese ritmo y su danza, y la Embaixada dos Bonecos Gigantes de Olinda, que muestra los muñecos gigantes que desfilan en la época del Carnaval.  Más tarde, vete al barrio de Boa Viagem para probar el surtido de comidas típicas del restaurante Parraxaxá.

 

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14h - Arte en familia

A los 90 años, el artista Francisco Brennand mantiene en el barrio da Várzea, a 14 km del centro, su museo, el Oficina, con centenares de esculturas, pinturas y tótems de inconfundible estilo. Muy cerca queda el Instituto Ricardo Brennand, del primo del escultor, inspirado en castillos medievales. En una de las áreas más concurridas están expuestas armas y armaduras.

 

20h - Cervecita helada

El bar Central es una de las opciones de la calle Mamede Simões, que tiene una noche animada. La cerveza helada se sirve solo en los salones interiores, pero también hay mesitas sobre la acera y un parklet lleno de plantas.

 

Día 02 - Viaje corto a Olinda

9h - Por las colinas

A menos de 10 km de Recife está la pequeña Olinda. Calles con adoquines portugueses y casitas de estilo colonial componen el escenario del paseo que empieza con la vista del Alto da Sé. Desde ese mirador se ven las casitas de colores con el mar al fondo. Allí también está Zeinha, la tapioquera más conocida de Olinda. A los 87 años, ella sigue preparando esas especies de panqueques hechos con goma de mandioca. Después de probar uno, piérdete por suas callejuelas.

 

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12h30 - Sabor local

La pausa para el almuerzo en Olinda puede ser en la Oficina do Sabor. De postre, para terminar bien, pide 'Sabores de Pernambuco' y prueba cinco tipos de dulces regionales.

 

16h - Por el agua

De vuelta a Recife, en el puerto Santa Rita, en el barrio São José, toma un catamarán para navegar por los ríos Beberibe y Capibaribe. Al pasar por debajo de cada uno de sus muchos puentes, los turistas son invitados a pedir deseos.  

 

Día 03 - Sol en Porto de Galinhas

9h - Cabello al viento

Los neumáticos  de los bugguies dejan su rastro por la arena suave de las playas de Porto de Galinhas, a 50 km de Recife. Contrata a uno de los choferes en los hoteles para conocer toda la región con el pelo al viento. El paseo empieza en la Praia de Muro Alto, donde está la piscina natural más grande de Latinoamérica. Después, tómate una agua de coco en el Coqueiral de Maracaípe, donde también puedes volar sobre el mar en un paramotor.

 

12h - Plato típico

Uno de los platos más pedidos en Pernambuco es la yuca con carne seca. En el BarCaxeira llega humeante y gratinada a la mesa. 

 

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13h - El fondo del mar a un paso

Nadar en las piscinas naturales que se forman en la playa de Porto de Galinhas es la principal atracción de la ciudad. Cuando la marea baja, es el momento para subirse en una jangada (típico barco a vela), ponerse las máscaras de buceo y ver peces y corales de todos los colores.

 

15h30 - Al natural

No solo por su mar es famoso Porto de Galinhas. Los turistas pueden navegar también en el manglar de Maracaípe y ver cómo viven otros animales, como cangrejos y caballitos de mar. Desde allí, pídele al barquero que te lleve hasta el pontal da praia, donde el sol se pone a eso de las 17h.

 

18h - Movida en la villa

Por la noche, el punto de encuentro de los turistas y los lugareños es la villa de Porto de Galinhas, repleta de tienditas, bares y restaurantes. Uno de los más concurridos es La Crêperie, que sirve ensaladas y panqueques. Su patio, arbolado e iluminado, combina con la comida liviana.

 

Día 04 - La belleza de Carneiros

9h - De buen humor

Dedica algunas horas a contemplar el paisaje de esta que es una de las playas más bonitas de Brasil. Carneiros queda a 113 km de la capital y, para llegar allí, hay que contratar un traslado en el aeropuerto o en algunos hoteles. Aléjate de las posadas y restaurantes, tiende tu toalla en la arena blanca y quédate para siempre con el recuerdo de ese mar de varios colores. Cuando baje la marea, toma un catamarán hasta el medio del mar. El paseo sigue hasta una parte de la costa en la que puedes darte un baño de arcilla rejuvenecedora.

 

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12h - Pinta de Caribe

El Bora Bora tiene un clima caribeño: los turistas pueden guardar sus pertenencias en roperos, usar los baños, tomarse un trago refrescante servido dentro de una piña y comer una langosta a la Mozambique. El plato, con vegetales y 900 gramos de langosta, es uno de los principales de la casa. 

 

16h - Pequeña e histórica  

Símbolo de Carneiros, la iglesita de São Benedito fue construida al borde de la playa a fines del siglo 18. De Bora Bora hasta allí son cerca de 3 km. Cuando se pone el sol, los últimos rayos ayudan a cerrar el itinerario con esa postal reflejada en el mar de Pernambuco. 

 

LATAM tiene vuelos directos a Recife desde: São Paulo, Miami, Buenos Aires y otros cinco destinos.

 

Agradecimientos: Rede Pontes de Hotéis - Atlante Plaza e Mar Hotel, Luck Receptivo, Secretaria de Turismo de Recife, AHPG - Associação de Hotéis de Porto de Galinhas, Catamarã Tours