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Guayusa, la hierba ecuatoriana que aún no conoces

Andrea Pérez M.

Gentileza Waykana, Shutterstock

Dos jóvenes ecuatorianos exportan la cafeinada hierba guayusa y, con ella, el ritual de comenzar el día con una pausa

 

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Suena la alarma. Saltas de la cama. Corres para tomar tu café mientras revisas tus redes sociales. Ves la hora y no sabes cómo te retrasaste (quizás algo tienen que ver las redes sociales). Ahora corres para llegar al trabajo y no alcanzaste a planear tu jornada. En la Amazonía ecuatoriana, en cambio, las mujeres se despiertan tranquilamente a las 4.00 AM, preparan una fogata y sobre ella ponen una olla con agua y guayusa, una hierba ligeramente dulce de una planta con hojas alargadas, como las de laurel, recién recolectada del patio. Despiertan al resto de la familia, sirven la guayusa en un coco vacío y, con los niños dando los primeros sorbos, se pasan el cuenco relatando qué soñaron la noche anterior. Juntos interpretan cada sueño y planean su día en función de los significados, que van desde peligro inminente hasta un buen día de pesca.

 

Los ecuatorianos Juan David Gómez y Demetrio Santander pensaron que a los citadinos les vendría bien cambiar su rutina del café por el ritual de la guayusa (según ellos, más cafeinada que los granos de la planta, la guaraná y la yerba mate), y para darla a conocer al mundo crearon la marca Waykana

 

Su idea de fondo, eso sí, es trabajar directamente con las comunidades quechua de la Amazonía, generando su propia cadena de producción y capacitando, por ahora, a 150 proveedores de guayusa.

 

“Lo más importante es respetar su cultura y cosmovisión”, explica Juan David. Eso implica generar confianzas, trabajar con traductores español-quechua y no sólo vender un producto, sino valorizar la identidad indígena ecuatoriana. “Nuestros productores son portadores de los secretos de la guayusa –enfatiza el co-fundador de Waykana-; tienen un tesoro en sus manos”.

 

El impacto de la marca no es sólo cultural: su foco es ofrecer al mundo un producto orgánico y sustentable, por lo que no trabajan con monocultivos ni intervienen el hábitat natural de las especies selváticas. Así ayudan a preservar la biodiversidad de la Amazonía, y a esto suman una campaña constante de reforestación con especies endémicas. Exportando la hierba guayusa a Canadá, Estados Unidos, Francia, Holanda, Alemania, Sudáfrica, Colombia y Brasil, Juan David y Demetrio buscan transformar la rutina de la cafeína diaria en un ritual y que, como los indígenas de la Amazonía, “todos comenten sus sueños y así se motiven a alcanzarlos”.