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Una guía para entender la comida de calle de La Paz

Rafael Bahia

Angelo Dal Bó

En Bolivia no es necesario caminar mucho o perder tiempo buscando comida. Si no encuentras tu almuerzo, él te encuentra a ti, listo, en cada esquina. Parece que no existe una pausa para el apetito boliviano: hay restaurantes, mercados, ferias, puestos y carritos que no sólo sirven delicias a toda hora, sino que cambian su menú según el momento del día.

 

Cerca del 90% de los paceños comen fuera de sus casas, lo que hace que cada comida de calle sea un tema serio en la ciudad. Por eso, para conocer la cultura de Bolivia también deberás descubrir cómo y qué se come por allá. Una razón más para que te dejes llevar por los sabores de La Paz.

 

Choripán

Cabe de todo en este sándwich. Este bocadillo es famoso en muchos países de Latinoamérica, pero en Bolivia la versión propia se prepara con dos rebanadas de pan dentro de las cuales se colocan chorizos bien sazonados y una ensalada de repollo, zanahoria y tomate. Se le agrega mayonesa, kétchup y mostaza. Preocúpate de tener varias servilletas a mano: ¡las vas a necesitar!

 

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Caldo cardán

¡Fuera el sueño! ¡Fuera el frío! El día despierta con las sopas picantes hechas con criadillas de vacuno. Pruébalo con confianza: el plato tiene realmente propiedades nutritivas, es energético y contiene una buena dosis de proteínas.

 

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Salteña

“Es la principal causa de las manchas en la ropa aquí en La Paz”, bromea la garzona. De hecho, tómatelo con calma. Las salteñas permiten diversos rellenos, de pollo o carne y son muy suculentas. Se debe morder la punta de la masa, que es levemente dulce, y tomar el caldo que hay adentro antes de hincar el diente. Se empiezan a vender alrededor del mediodía.

Otra versión de empanada boliviana son las llamadas tucumanas, que se hacen con masa frita.

 

Charquekan

Una de las opciones para el almuerzo tiene como base la carne seca, deshilachada y salada, tanto de vacuno como de llama. Se sirve normalmente con una gruesa tajada de queso, mote (granos de choclo cocido), papas y un huevo duro con cáscara.

 

Choclo con queso

El color puede parecer un poco pálido, pero el sabor te va a sorprender: una bolsa plástica recibe el choclo humeante y una tajada de queso salida de una plancha caliente. Una mordida por aquí, otra por allá, y los carnudos dientes del choclo se mezclan con la sal del queso, mientras vas masticando.

 

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Anticucho

Tarde por la noche, parrillas surgen en todas las esquinas, calentando los anticuchos de suave carne de corazón vacuno. Con un chisguete, los cocineros van mojando las brochetas de la parrilla con el aderezo a base de aceite y sal. Atizan de esa manera el fuego iluminando aún más la noche de La Paz.