images

La Amazonía peruana por las aguas del Río Tambopata

Camila Lafratta

João Marcos Rosa

Un fotógrafo apasionado por los animales apunta su lente hacia la fauna del Río Tambopata, en la Amazonía peruana

 

La Amazonía llega poco a poco. Primero, aparece por la ventana del avión, mientras las montañas andinas van quedando atrás. Se materializa con el aire caliente y húmedo que envuelve a los que aterrizan en la ciudad de Puerto Maldonado, la puerta de entrada a la selva por el lado peruano. Allí empieza la jornada del fotógrafo brasileño João Marcos Rosa rumbo a la Reserva Nacional de Tambopata. 

 

images

“El nombre Tambopata siempre ha sonado como música para mis oídos”, dice. Palabras soñadoras que toman un significado casi literal: el área tiene cerca de 600 especies de aves, y 300 tipos de mamíferos, reptiles y anfibios. Especialista en expediciones fotográficas para profesionales y aficionados con la compañía Onelapse, João está reconociendo el terreno para traer a un nuevo grupo en el 2019. Un escenario de ensueño para quien cuenta historias a través de su lente.

 

En la ruta del agua

images

Apenas 20 km separan Puerto Maldonado de la comunidad de Infierno, a orillas del río Tambopata, la gran ruta fluvial que conducirá el trayecto de los próximos días. A bordo de una canoa, João no se separa de su cámara y espera con cautela: cualquier curva puede revelar las primeras señales de vida.

 

La primera parada está a una hora en barco, en la Posada Amazonas, un lodge que tiene un atractivo especial: una torre de observación desde la cual se tiene una visión clara del horizonte por sobre la copa de los árboles, una alfombra verde que camufla monos y loros. De allí parte el paseo hacia el lago Tres Chimbadas, que, por 'encerrar' naturalmente a los peces, termina concentrando predadores como garzas reales y cocodrilos. El tramo se hace despacito, en un catamarán sin motor, para no ahuyentar a los animales. “El silencio hace que sea más fácil acercarse a los animales”, explica João, mientras saca fotos a un grupo de nutrias gigantes que buscan alimento. “Hay una convivencia muy serena”. 

 

images

El paseo sigue y, una hora y media más tarde, se llega a otro lodge, el Refugio Amazonas. El hotel tiene cabañas que sirven de escondrijos para la observación. En la quietud, un espectador atento puede observar, por ejemplo, cómo un pichón de arpía (el ave más grande de toda  América) se alimenta. El siguiente día llega con una lluvia amazónica en su máxima potencia y, con ella, un frente frío. Pero nada le baja el ánimo a João. “El término de la lluvia casi siempre indica un preludio de vida. Cuando el sol aparece, todos los animales salen de sus escondrijos”, explica. El resultado es una explosión de color: ranas verdes, trogones de collar, un detalle amarillo del ala de una mariposa; todos aprovechando la luz que penetra la selva.

 

Caleidoscopio de barro

images

Tras otras cuatro horas por el río, se llega al Tambopata Research Center (TRC), el único lodge dentro de la Reserva Nacional de Tambopata. El cambio en el paisaje se hace patente: esta es un área de selva primaria, donde los animales se sienten más tranquilos para aparecer y crear, en las palabras de João, una “sinfonía de aves y anfibios”. Aquí está el verdadero objetivo de su viaje: ver de cerca los paredones de barro formados por la erosión del río, que se cubren de guacamayos de colores.

 

“La proximidad con los Andes hace que el suelo sea susceptible a la formación de barrancos de sales minerales”, explica. Se llaman colpas, y las aves se congregan en ellas para alimentarse. “Este es uno de los únicos lugares del mundo en el que hay una concentración de diferentes guacamayos en un mismo paredón. Es un espectáculo de convivencia entre especies”, explica João. Desde el TRC la expedición sigue hacia Colpa Chuncho. No hay un momento preciso para que surjan los animales, por eso es necesario llegar cerca de las 6h y esperar en el punto de observación, a unos 30 metros de los paredones.

 

images

El proceso empieza lentamente. Primero vienen los loros cabeciazules, y después llegan los demás. Un cambio en el sonido anuncia la llegada de los guacamayos. Cautelosas, las aves saben que bajar al barranco significa estar expuestas a predadores y, por eso, no tienen mucha prisa. “Es un proceso sensible, que demanda mucha paciencia”, dice João. “Por momentos casi posan y, de repente, levantan vuelo. Pasadas las 10h, finalmente, el primer bando toca la colpa y le da la señal al resto. El paredón se cubre de rojo, azul y amarillo y la cámara trabaja sin ninguna pausa. Es el final de la aventura para el fotógrafo, una que siempre había soñado vivir. Si para João el Tambopata suena como música, para el lente de su cámara es un arcoíris.

 

images

João Marcos Rosa

Ganador del premio World Bird Photo Contest, João ha hecho más de 10 expediciones fotográficas

 

LATAM tiene vuelos directos a Puerto Maldonado desde Cusco y Lima.

Reserva tu paquete completo con hospedaje y paseos para este destino con LATAM Travel o en latam.com