¿Te atreves?

La experiencia de comer gusanos y saltamontes en México.

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La reportera brasileña Helena Fruet nos cuenta cómo fue su experiencia al probar los exóticos ingredientes de la gastronomía mexicana: insectos.

Para paladares exóticos, un recorrido gastronómico por Ciudad de México debe incluir un ingrediente tradicional del país: los insectos. Los gusanos (larvas) y chapulines (saltamontes) se venden en el mercado de San Juan (Avenida Belén de Arcos, Cuauhtémoc, Centro). Asados o fritos, sazonados con ají, limón y sal, se comen como aperitivo o relleno para tacos.

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A pesar de ya haber vivido en México, nunca había probado algo parecido. Mi experiencia con los insectos se reducía a las dosis de mezcal (destilado de agave tequilana) con su gusano, algo diferente a comer las larvas, tal como descubrí. El sabor amargo no me gustó y no volvería a probarlos. El siguiente desafío fueron los chapulines. Intenté abstraerme de los insectos imaginando que eran camarones (se parecen en la textura). La sorpresa fue que los chapulines, con todas las especias utilizadas allí, ¡son deliciosos! Repetí la dosis en el restaurante Casa de los Tacos (calle Felipe Carrillo Puerto, 16, Coyoacán), donde los sirven como relleno para tortillas, con guacamole y salsas picantes. Como acompañamiento, una opción bien mexicana es la michelada, cerveza con jugo de limón natura y sal en el borde del vaso.

Mi apertura a lo exótico tuvo sus límites: después de enfrentarme a los gusanos y comer chapulines, rechacé los escorpiones. Llegué a intentarlo, pero desistí en el minuto. Para los más valientes: el escorpión también se vende en el en el mercado de San Juan.