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Montevideo y vinícolas: entre tragos y brindis por la región uruguaya

Victor Gouvêa

Martín Irazoqui

La vida en la capital uruguaya transcurre tranquila, en caminatas por la Ciudad Vieja y en viñas pintorescas muy cerca del centro

 

Para entender a Uruguay hay que probar un buen asado y saborear una copa de vino de uvas tannat, la cepa más amada del país. La carne preparada a la perfección se puede encontrar en varios lugares de Montevideo, y casi un 90% de la producción de vino se consume internamente. Eso significa dos cosas: la primera, porsupuesto, es que a los uruguayos les gusta mucho su vino y su carne; la otra es que tendrás que visitar el país para degustar in situ lo mejor que puede ofrecerte. No hace falta alejarse de la capital para conocer algunas producciones: seleccionamos cuatro excelentes bodegas a distancias de hasta 30 kilómetros del centro histórico. Toma una copa y ven a explorar la encantadora Montevideo y sus alrededores.

 

La Familiar

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“Bienvenido a nuestra casa”, dice el eslogan de la bodega Bouza. Trabajan solo 15 personas bajo los mandamientos sagrados de la producción artesanal: cultivan solamente uvas propias, la intervención en el cultivo es mínima, y la cosecha y selección de los frutos es manual. El que visita la bodega y su caserón inspirado en los châteaux franceses se siente acogido y además puede ayudar en la cosecha en febrero y marzo, aparte de conocer la colección privada de motos y autos antiguos.

 

La Tradicional

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La historia de la bodega Carrau empieza en España, en 1752, cuando el patriarca adquiere un viñedo. En 1930, desembarcan en Uruguay para conquistar nuevos terroirs. Hoy ya hay diez generaciones de productores en la familia. En la bella casa colonial de 1887, cerca de la capital, los turistas pueden beber y comprar algunos de sus vinos más famosos. Aparte del  paseo por las plantaciones, se puede participar en cursos rápidos de enología para aprender un poquito sobre el legado de los Carrau.

 

La Internacional

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A la región donde está la bodega Juanicó se le conocía por la ganadería. Hasta que el propietario de las tierras, don Francisco Juanicó, se dio cuenta de la calidad de las frutas que crecían por allí. El hombre no era tonto. Estudios químicos confirmaron lo que él ya había entendido: la composición del suelo era muy similar a la de Bordeaux, en Francia. El giro por la propiedad también incluye un mirador, desde el cual se observan más de 40 especies de pájaros.

 

La Turística

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En la bodega H. Stagnari hay cuatro paseos. En el más largo y elaborado, un Stagnari legítimo recibe a los visitantes, los lleva a una caminata por la hacienda y conduce una degustación de las cuatro mejores etiquetas –incluyendo el Reserva de La Familia, que tiene apenas 500 botellas por cosecha. Un almuerzo de cinco platos termina el día con carnes suculentas. 

 

Lo mejor de la capital

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Plazas

La Plaza de la Constitución es la que reúne los principales edificios políticos y religiosos. Es indispensable pasar por el bar La Pasiva a probar el chivito, sándwich típico con chorizo, y pasear por la feria de antigüedades los sábados. La cercana Plaza de la Independencia guarda un rastro de su pasado colonial. Se trata de la Puerta de la Ciudadela, antigua entrada de la fortificación que cercaba Montevideo. Allí está el recién inaugurado Museo del Tango, en el Palacio Salvo, ícono de la ciudad.

 

Café Brasilero

“Hay días en que me siento un extranjero en Montevideo”, dijo cierta vez el escritor Eduardo Galeano, que allí nació y se crió. Si había un lugar de la ciudad que lo hacía sentirse en casa era el Café Brasilero, abierto en 1877. Galeano solía pasar sus mañanas al lado de una ventana, leyendo, en compañía de un café.

 

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Mercado del Puerto

Pregúntale a cualquier lugareño dónde se sirve el mejor asado de Montevideo y el camino te llevará a un solo lugar: el Mercado del Puerto. La estructura de hierro del edificio de 1868 queda escondida detrás de cortinas de humo que suben de las hogueras de los restaurantes. De ellas salen bifes deliciosos directamente para los comensales, sea en las barras o en las mesas.

 

Rambla

Para encontrar a los uruguayos los fines de semana, basta dirigirse a las ramblas, las avenidas que bordean el Río de la Plata. Son 19 kilómetros, y lo más común es pasear en bicicleta, con paradas estratégicas: en las playas de agua dulce (la más famosa es la de Pocitos); en el farol de Punta Carretas; en el Parque Rodó y en la Plaza Virgilio.

 

LATAM tiene vuelos directos a Montevideo desde: Santiago, Lima, São Paulo y Rio de Janeiro.

 

Agradecimientos: Mariella Volppe (Ministerio de Turismo) y Los Caminos del Vino.