São Paulo:

mil ciudades en una

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Existen ciudades que despiertan el amor a primera vista. São Paulo no es una de ellas. No tiene una estatua de la Libertad, una Torre Eiffel o un Cristo Redentor. La belleza de la metrópolis más grande de Latinoamérica está diluida en sus 12 millones de habitantes.

 

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Eso porque no existe un fenotipo que defina a sus lugareños. Quien nació allí cuenta historias de sus abuelos y bisabuelos que llegaron desde lejos: europeos, japoneses, sirio-libaneses. Y actualmente la ciudad sigue recibiendo inmigrantes: son 385 mil extranjeros de casi 200 países, según la Policía Federal. Recientemente, más nacionalidades se han sumado a este gran caldero, y el resultado es un caleidoscopio cultural.

 

Sigue, ve las trayectorias de cuatro inmigrantes que adoptaron a SP. Distintas opiniones sobre la ciudad, una urbe cuyo encanto es ilustrado en sus historias. Esa es la belleza de São Paulo.

 

Bienvenidos, hermanos

“Ají. Falta ají”, dice Checho Gonzales, llevándose a la boca una cucharada del cebiche que está preparando. En su Comedoría Gonzales, este boliviano de La Paz cocina con “inspiración andina”. Él llegó a la ciudad en 1977, después de una escala en Río de Janeiro. Actualmente forma parte de una de las comunidades extranjeras más grandes de São Paulo: más de 100 mil, según el consulado boliviano.

 

Sus pescados llegan desde los puestos cercanos, ya que su local está situado en el Mercado Público de Pinheiros. En su cocina, él es casi una estrella de rock observado por el público desde el mostrador. Tiene  tatuajes y rasgos indígenas en el rostro. Su aspecto es parecido a los vendedores que arman sus puestos en la Feria de la Kantuta, típicamente boliviana, en la Luz, zona central de São Paulo, puerta de entrada para los recién llegados. 

 

Feira da Kantuta — Rua Pedro Vicente, s/no, Brás 

 

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No es de extrañar que Brasil, rodeado de casi todos los países de Sudamérica, sea atractivo para sus vecinos. Y São Paulo, su centro económico, sea su destino principal. En el barrio de Barra Funda, el Memorial da América Latina nos recuerda esa unión en edificios proyectados por Oscar Niemeyer, el arquitecto más famoso del país. En la ciudad se escucha todo tipo de acentos en español. Es posible adivinar cuál es el acento que estamos oyendo en los seis restaurantes del Rinconcito Peruano. Los mozos y los cocineros reciben ayuda para ir a trabajar en los locales de Edgar Villas, hoy una celebridad de la comida peruana. En los salones, se sirven cebiche y también arroz chaufa y chicha morada.

 

Cuando cae el sol en São Paulo empieza la noche efervescente y una casona cubana enciende sus neones en el agitado barrio Itaim Bibi. En el bar y restaurante Rey Castro, las referencias van desde Shakira hasta lambadas. Con sendas margaritas en la mano, a los comensales no les importa saber bailar o atreverse a recitar versos en portuñol.

 

Un pedazo de Siria

La cúpula de la Mezquita Brasil, la más antigua de Latinoamérica, está decorada por dentro con arabescos y escritura árabe. Debajo suyo, el sirio Anas Hafez reproduce en papel el mismo arte con cálamos, especie de pincel de madera egipcia, y tinta egipcia. 

 

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Los árabes, con los europeos y los japoneses, fueron el principal grupo migratorio de São Paulo. La primera generación se dedicó al comercio. En 2011, debido a los conflictos, hubo más desembarques. Desde la fecha viven dos mil nuevos sirios en la metrópolis, según la Policía Federal. Gente como Hafez, que exhibe su trabajo en el Festival Árabe, en el bairro Brás, en medio de puestos de comida. En realidad, la comida árabe ya se ha vuelto típica en SP. Restaurantes que sirven shawarmas (sándwich enrollado), quibes y esfirras se han multiplicado, como el de Talal al-Tinawi. Habiendo llegado en 2013, el ingeniero abrió su primer local gracias a una campaña en internet. Actualmente tiene dos locales.

 

En Pinheiros, barrio de la zona oeste, lo que llama la atención son los dulces como el halawi, de sésamo. En el Damas, Khaldoun Mourad sirve las delicias que aprendió a preparar con su madre. Con su áspero portugués, ofrece su versión del cafecito brasileño, uno que llena el salón con aroma a cardamomo.

 

Damas — Rua Cônego Eugênio Leite, 764, Pinheiros

Festival árabe — Rua Elisa Withacker, s/no.. Sábado: 15h às 22h. Domingo: 10h às 22h.

 

Belleza coreana

Yoo Na Kim camina con tacones altos. Su vestido con cuello hanbok (traje típico) fue comprado en Seúl, de donde partió en 1988. “Tenía 6 años. Cuando llegué, el día estaba nublado y la ciudad estaba toda en blanco y negro, y algunos tonos pastel”, dice ella.

 

Llegó con sus abuelos, que dirigen una tienda de ropa en el barrio de Brás. Pero es en Bom Retiro donde actualmente se reúnen muchos de los quince mil coreanos, asentados aquí desde 1963. Parte de ellos se dedicaron a la industria textil y son dueños de tiendas como Malagueta.

 

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Yoo Na, ya no vive más en ese barrio, pero allí abrió el Centro Cultural Hallyu, con exposiciones y clases de su idioma, danza y cocina. El nombre de su espacio es el mismo que recibe la ola cultural coreana de k-food, k-pop y k-drama, que conquistó a los jóvenes clientes de la heladería Snowfall, ávidos por probar el bingsu (granizado de leche).

 

En el restaurant Seok Joung, Yoo Na maneja la plancha instalada en la mesa en medio de las conservas que acompañan al bibimbap (arroz revuelto). La comida coreana es kinestésica: los colores importan tanto como el sabor, bastante picante. El Komah, de Paulo Shin, tiene estilo contemporáneo, pero no escapa a la regla. Una tortilla llega a la mesa con su color amarillo, sobrepuesta en un bokkumbap (arroz frito) con el kimchi (conserva picante) de su madre, Myung Yul Shin Lee.

 

La mayoría de los emprendimientos coreanos son negocios de familia. La tienda Amore, de Clara Choi, por ejemplo, vende máscaras de baba de caracol o polvos de perlas de su país y es un gigante de la cosmética. Allí cerca, su hermana se dedicó a la estética. En la clínica Queen, asiáticas buscan liftings y tratamientos contra manchas. Esperan salir con el rostro blanco, maxilares perfilados y ojos almendrados para desfilar por São Paulo como si estuvieran en Seúl.

 

Amore — Rua Correia de Melo, 23, Bom Retiro

Snowfall — Rua Prates, 547, Bom Retiro

 

Mamá África

Cabello black power. Balangandás. Un arco iris en su ropa. Fanta Konatê es un espectáculo. Canta, toca instrumentos. Con una sonrisa, siempre tarareando, a veces en portugués, a veces en francés. Pide disculpas, pardon, mon chéri. En Guinea, donde nació, hija de un maestro del tambor yembé, la música es omnipresente, cuestión reflejada en su trabajo.

 

Gracias a su musicalidad, irradia sus colores por la ciudad, ya que estamos en la Praça da República, donde tiendas de africanos venden telas de colores. Hace un año, uno de esos vendedores sería Cheikh Gaye Seck. Pero ya no, porque el senegalés reunió productos que trajo desde Dakar para abrir su tienda, la Coração d’África. En la capital viven cerca de 6.500 africanos, de cincuenta países.

 

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Cerca de allí, Melanito Biyoua cocina plátanos en aceite de dendé para servirlos con ndolé, pasta de maní con boldo. La cocinera que dirige el restaurante Biyou’z es de Camerún, pero sirve platos familiares para cualquier angolano o mozambiqueño. O a la gente de São Paulo, que conoce una cocina parecida traída por los inmigrantes del Noreste de Brasil.

 

Al final, los parecidos son asombrosos. “Existe una mezcla cultural fuerte. Canto a esa igualdad.” Y así como su padre tocaba en los campos de cultivo de Guinea, hoy ella les compone la banda sonora a los atareados luragreños.

 

Biyou’z — Alameda Barão de Limeira, 19, Campos Elíseos

 

LATAM tiene vuelos directos a São Paulo desde: Santiago, Buenos Aires, Río de Janeiro y otros 83 destinos.

 

Agradecimientos: Paribar