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3 días en Bogotá para enamorarse por la ciudad

Catalina Oquendo

Victoria Holguín

Múltiples son los atractivos de la capital colombiana. Panoramas que se disfrutan entre platos tradicionales, brillante cultura, historia y la calidez de un pueblo que te hace sentir en casa

 

Día 1 - La Candelaria

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10h: El oro de Bogotá

Imagina siete pisos enteros repletos de oro. Figuras diminutas, de filigrana, vasijas talladas, flechas, balsas con las más precisas técnicas de orfebrería prehispánica flotando entre vitrinas. El Museo del Oro, en el centro de Bogotá, no solo tiene una de las colecciones más grandes del mundo, sino que produce un verdadero placer para la vista y es la mejor manera de comenzar un recorrido por la ciudad. Son cuatro espacios de exposiciones permanentes que recorrerlos toman una mañana entera, pero la joya dentro de la joya está en la sala de La Ofrenda: en penumbra, y rodeado de seis vitrinas cilíndricas –que simulan el cielo y la tierra– uno asiste a un juego de luces y sonidos, toda una explosión visual que permite revivir los vuelos chamánicos de los indígenas que ofrendaban el oro como forma de conexión espiritual.

 

14h: Con prudencia

Recorrer el barrio de La Candelaria necesita de dos verbos: subir y comer. No hay escapatoria. Mientras se avanza por sus pendientes, hay que detenerse en cada esquina y probar una empanada aquí, un jugo allá o incluso una oblea de Mick Jagger, un postre de arequipe (dulce de leche colombiano) que hizo feliz al músico cuando visitó la ciudad. Y así se va abriendo el apetito para el almuerzo muy cerca del Chorro de Quevedo, donde se fundó la ciudad. Prudencia es el restaurante más recomendado. Antigua casa hecha de yeso de la época republicana, un horno ahumador y un matrimonio, Mario Rosero y Meghan Flanigan, quienes preparan platos inspirados en las cocinas campesinas del mundo. Delicia de lugar donde no hay una carta, sino jugosos menús con suculentos postres que cambian cada semana y nunca se repiten. Gran opción para vegetarianos.

 

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18h30: Fantasmas en la ciudad

El centro de Bogotá es misterioso. Quizá el frío que baja de los cerros o su historia colonial de 500 años hacen que caminar por La Candelaria, entre casonas con grandes patios internos, tenga un toque fantasmagórico. José Ayala, un diseñador y amante de las leyendas, recopiló las historias de 12 fantasmas y armó un tour a través de ellos. “Nada paranormal. Son relatos históricos para conocer este lugar”, afirma. Así, nadie se va sin escuchar historias como las de la Loca Margarita, que deambuló entre los años 20 y 40, o la de Espeluco de las Aguas, una niña cuyo pelo se convirtió en serpientes. Dos horas con los fantasmas de Bogotá, un plan perfecto para el final de la tarde.

 

Día 2 - Cacao, café y rumba

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10h: Factor Cacao

En la ciudad hay dos palabras que debes saber: “chocolatico santafereño”. Así, en diminutivo, como hablan los colombianos. Factor Cacao toma esa tradición colonial de tomar chocolate, y lo mezcla con frutas amazónicas y cuanto sabor local se le ocurre. Su dueño, el famoso chocolatero mexicano José Ramón Castillo, se enamoró de una colombiana y del cacao del país, y abrió este espacio donde uno se toma un chocolate con jengibre y otro con anís, y ambos saben a gloria. Aunque se aleja de la tradición, lo sirve en la olla típica en la que se tomaba el chocolate y usa cacao de productores de zonas de conflicto. Si uno es más conservador y quiere beber un chocolate puro, la mejor opción es La Puerta Falsa, que lleva 200 años sirviéndolo, y queda en el centro de Bogotá.

 

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15h: Amarás el café

Suena pretencioso, pero en Bogotá uno puede probar amor de verdad. Vamos a ver, ¿puede ser algo diferente a un buen café en un país de café? El lugar, llamado Amor Perfecto, está en el barrio Chapinero y ofrece deliciosos cafés y capuchinos de la marca que lleva el mismo nombre, además de entretenidas catas de cafés. Imperdible: el Huila preparado en sifón (no apto para adictos a esta bebida). Pero lo más interesante es que durante dos horas, y de la mano de los baristas expertos de esta marca de tostadores, uno prueba cinco tipos de cafés y aprende de todos los métodos de preparación. Se recomienda agendar la cata.

 

21h: Donde amanecen tres

La mejor definición del restaurante Andrés Carne de Res este la dio el nobel Gabriel García Márquez: “Andrés Carne de Res, donde se acuestan dos y amanecen tres”. Así es la fiesta en Andrés: muy Macondo, esa mezcla tan colombiana, atiborrada de objetos que se superponen, surrealista, con actores de teatro y música para bailar hasta que los pies no den, pero no sin antes probar algunas de las típicas delicias colombianas en este restaurante elegido entre los mejores 50 de Latinoamérica. Andrés está en Chía, a  40 minutos de Bogotá y es la rumba obligada si uno visita la capital. También tiene una sede en la ciudad, que conserva el mismo estilo y diversión. Si tienes otra noche en Bogotá, también se recomienda la movida artística de Casa E, donde se puede ver teatro y entrar a la obra tomándose un trago.

 

Día 3 - Bogotá puertas afuera

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Todo el dia (opción 1): Catedral de Sal

El domingo es el día ideal para ir a la Catedral de sal de Zipaquirá y bajar a profundidades de 180 metros para conocer las formaciones geológicas y una capilla esculpida en sal. La llegada hasta la mina es toda una experiencia de época: muy temprano, se toma el tren turístico de La Sabana desde su estación en el centro de Bogotá o desde el barrio Usaquén (más recomendada). Un recorrido de una hora en el que uno no sabe si llevar la cara pegada a la ventana y disfrutar del paisaje de montañas o pararse a bailar con los grupos musicales que tocan en el tren. Ya en Zipaquirá, dentro de la mina, ésta se revela en toda su dimensión gracias a unas luces azules y violetas que resaltan la piedra de sal, y hacen solmene un recorrido repleto de cruces iluminadas y espejos de agua que conducen hasta la famosa Catedral esculpida en sal.

 

Todo el dia (opción 2): Villa de Leyva

 A tres horas de Bogotá, visitar Villa de Leyva puede ser el plan más tranquilo y cultural (debido a su pueblo colonial), o un viaje de deportes extremos. La opción tranquila es visitar la plaza del pueblo, una de las más grandes de Colombia y cuyo diseño español se mantiene intacto; comerse un ajiaco tradicional en Mi Cocina, y en la noche, tomar vino en un bar romántico como Entrepanes. La opción extrema está a solo 13 kilómetros del centro histórico y es en el Parque Ecológico La Periquera. Con cascadas de 15 metros de alto, se puede practicar espeleología, canopy, torrentismo o disfrutar de caminatas ecológicas. Sin embargo, sea cual sea el camino que se elija, hay que ir a los Pozos Azules, una serie de lagos artificiales verdes y azules en medio de un paisaje desértico. Ahí vale la pena sentarse a descansar después de dar un paseo en caballo.

 

LATAM tiene vuelos directos a Bogotá desde Lima, Santiago, Miami, y otros 17 destinos.