images

En Uruguay, Diego Ruete mezcla cocina y educación en el mismo plato

Rafael Bahia

Gustavo Rivera, Renné Castrucci

En Montevideo, un educador quiere reconectar la alimentación y las personas – empezando por los niños

 

Diego Ruete ha inventado su propia profesión. El uruguayo se define como “educocinero”, un término que ha creado al frente del Petit Gourmet – una casa, en el barrio de Pocitos, en la que recibe a niños en su huerto y alrededor de la mesa para que aprendan cocinando y por qué no, jugando.

 

Después de haber sido profesor en la escuela secundaria, Ruete se interesó por la gastronomía, fue a estudiar a Europa y pasó por restaurantes como Los Negros, del argentino Francis Mallmann, en el hotel casino Conrad, de Punta del Este. De vuelta a Montevideo, propuso en el colegio en el cual daba clases, que hicieran un huerto. Una idea germinaba. Un día, llevó a un grupo de niños para cocinar en su casa y, así, dio la primer clase en lo que vendría a ser el proyecto Educocina.

 

images

“Enseñamos el respeto a la tierra, al agua, a nuestro cuerpo y al de nuestros compañeros”, explica. “Siempre de forma lúdica y cooperativa. Es una instancia de experimentación y diversión”. Munido de cacerolas y cucharas, trabaja por la reconexión de los niños con la comida y contra la obesidad – ha llegado a ser representante del movimiento por una alimentación saludable Food Revolution, de Jamie Oliver, y tiene una iniciativa para crear huertos comunitarios en Montevideo.

 

Hoy, aparte de los colegios particulares, también recorre escuelas públicas que tengan un contexto crítico, junto a un grupo de voluntarios. Y enseña que la cocina también es matemática, química, historia y geografía. Su intención es que los niños contagien a sus   familias y compartan no solo la mesa, sino una nueva conciencia.

 

La Montevideo de Diego

Para almorzar

“El café Jacinto, en la Ciudad Vieja. Yo y la chef Lucía Soria trabajamos juntos en el restaurante de Francis Mallmann, les garantizo que la comida es deliciosa.”

Jacinto: Calle Sarandí, 349 

 

Un paseo

“Andar en bicicleta, desde la Ciudad Vieja hasta Punta Gorda. El camino tiene la vista más bonita de la ciudad: la rambla con el Rio de la Plata en el escenario antiguo, el centro, y también moderno, en Pocitos y Punta Carretas.”

 

images

Para cenar

“El restaurante FOC, en Puntas Carretas, para probar el menú degustación del chef Martín Lavecchia, uno de los cocineros más osados de la escena gastronómica local.”

FOC: Calle Ramón Fernández, 285 

 

Consejo de expert

“La Esquina del Mundo, en Pocitos, es un espacio pequeño pero repleto de de cultura, medio bistrot, medio galería. El bar Fun Fun, en el centro, tiene tango en vivo.”

La Esquina del Mundo: Calle 2 de Mayo, 1.551 

Fun Fun: Calle Soriano, 922