Valparaíso: dos artistas callejeros,

un continente, un muro

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Vamos/LATAM reunió a dos artistas en el puerto de Valparaíso, Chile, para que dejaran sus marcas en forma de grafiti. Esta es la primera de una serie de acciones colaborativas que estarán presentes en nuestras páginas. Encuentros que promueven el intercambio de experiencias en Latinoamérica

Capital del arte

Valparaíso – ubicado a 115 kilómetros de Santiago –  es la capital del arte callejero chileno. “Hace más de una década que puedes venir acá y pintar, y esa característica no la tienen todas las ciudades del mundo”, afirma el artista local Sebastián Navarro, conocido como Charquipunk. En cualquier calle de Valparaíso se pueden apreciar animales, elementos precolombinos y referencias a las tradiciones populares que componen la impronta de ese muralista.

Orgullo peruano

Su compañero, el peruano Elliot Tupac, es una destacada figura en el mundo del muralismo y la ilustración tipográfica latina. Convertido en una suerte de rebeldía gráfica y manifestación transversal de orgullo peruano, junto a la curvatura de sus letras y frases –que adornan portadas de revistas, carteles de festivales y decenas de paredes–, su estilo se caracteriza por la estridencia cromática rescatada de los populares afiches musicales conocidos como “chicha”. “Mi familia es andina, de Huancayo, y toda esa influencia de color proviene del bordado Huanca, de los telares y del uso de formas recargadas, que revela una especie de terror al vacío, el cual hay que saturar de elementos”, asegura.

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Pasión por el color

De todos los cerros que conforman de esta ciudad, el turístico Alegre es uno de los más coloridos y recomendados para una inmersión en el street art local. Y fue en el número 469 de la Calle Urriola, que separa al Alegre del Cerro Concepción, donde se llevó a cabo nuestra acción. La idea era combinar el estilo de Charquipunk y el lettering de Tupac de forma armónica y en un único muro. Y, entre risas, una palabra fue emergiendo espontáneamente en el ordenado caos porteño y la pasión por el color: amistad.

La tarea no era fácil. Pero, como dice Charquipunk, el street art es un territorio propicio para las colaboraciones: “El artista asume que su trabajo estará expuesto en la calle a cualquier situación, y eso exige desapego, domar el ego. Esto redunda en que cuando alguien pinta con otro, ambos tienen que ceder, nadie impone nada al otro. Cuando realmente quieres compartir y pintar algo, se da esa comunión”. Tupac está de acuerdo. “Yo fui motivado por las pinturas de esta ciudad y ahora cumplo un deseo. Y qué mejor que haya sido un trabajo colaborativo con el tiempo necesario para realizar algo para la gente. Y para nosotros también.” 

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Por Francisco Pardo
Fotos Alejandro Olivares