Parte de la familia

Cuando la aviación y LATAM son parte de la familia

Descubra la historia del Comandante Otávio De Paschoal Filho, quien lleva 38 años en LATAM, y su hijo Felipe. Él siguió sus pasos, se convirtió en piloto y también vuela con nosotros desde 2012.

Juliana Rose

Publicado Agosto 2021

La historia del Capitán Otávio De Paschoal Filho en la aviación comienza cuando se integra a LATAM, donde consiguió su primer trabajo como piloto 38 años atrás. Desde entonces, las dos trayectorias han seguido juntas y entrelazadas, y aún les quedan muchos capítulos por escribir. “Vengo de una familia de aviadores, así es que según nuestros estándares empecé un poco tarde, a los 25 años, en 1983. LATAM ha sido mi primer y único trabajo en el área. La aviación es una pasión. Cada vuelo es diferente, una experiencia única”, dice Otávio.

Otávio es uno de los pilotos más antiguos de LATAM Brasil, y ahora es el comandante de la aeronave B777, una de las aeronaves más grandes de nuestra flota, pero él ya ha pasado por varios modelos y fabricantes. Ha desarrollado sus conocimientos y habilidades a medida que la empresa también fue creciendo, hasta convertirse en una de las más grandes de América Latina.


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Todo este bagaje y experiencia también le dieron a Otávio una consolidada carrera como instructor de vuelo, brindando capacitación a otros compañeros pilotos, además de haber tenido el cargo de piloto jefe. Él ocupó este cargo de 1997 a 2006, período en el que la compañía incluyó varios nuevos modelos en su flota. “Al principio, la empresa era muy pequeña en Brasil, por lo que parecía un sueño poder pilotar grandes aviones, jets, pero crecimos mucho y yo fui cumpliendo esos deseos. Sin embargo, para mí lo más importante siempre ha sido formar parte de LATAM, estar en esta empresa que siempre me ha proporcionado tantas cosas buenas. El destino, el equipamiento, son solo una parte del trabajo”, agrega.

En 1999, el Capitán recibió la más alta distinción de honor del Comando de la Fuerza Aérea, la OMA (Orden del Mérito Aeronáutico), con el grado de Caballero, un homenaje a su contribución y dedicación a la aviación brasileña.

 


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De padre a hijo

Y si Otávio fue picado por el “bicho de la aviación” desde muy joven, influenciado por su familia, la historia con su hijo Felipe no fue diferente: también trabaja en LATAM como copiloto de aviones de la familia A320 desde 2012. “No había cómo evitar esta carrera. Mi padre siempre me llevaba a los eventos de la empresa y del área, solía convivir con sus compañeros, en los hangares y aviones, era imposible no enamorarse de todo esto”, cuenta Felipe, para orgullo del padre, que recuerda la importancia de estos momentos para la relación con su hijo. “En nuestra profesión, es muy común que pasemos fechas importantes como Navidad y cumpleaños volando, así es que una forma de pasar más tiempo juntos era llevándolo conmigo”, recuerda.

Padre e hijo todavía sueñan en volar juntos, pero como pilotan aviones de diferentes modelos por ahora, este plan puede llevar un tiempo. “Lo más cerca que estuvimos de esto fue un vuelo en el que yo fui copiloto y mi papá fue pasajero y, de todas maneras, fue algo muy especial. Sería increíble que pudiéramos realizar este vuelo juntos, pero si no es posible, ya tenemos muchas otras buenas historias para recordar”, enfatiza Felipe.


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Nuevos desafíos

Con la crisis provocada por la pandemia en el mundo, fue necesario recalcular algunas rutas. Otávio, que ya tiene 62 años, estuvo de licencia durante un tiempo, pero no ve la hora de volver a volar con más frecuencia. Incluso ha comenzado a entrenarse en Chile para pilotar un nuevo modelo de avión, el B787, lo que garantiza un logro más en su ya extensa lista de aviones que ha pilotado.

Felipe, por su parte, sigue volando a algunos destinos de Latinoamérica y, principalmente, a través de Brasil. De esa manera, tuvo la oportunidad de participar en el programa Avión Solidario, en cuyos vuelos transportó vacunas contra el Covid-19 y suministros para combatir la pandemia. “Es una enorme satisfacción saber que la empresa está realizando un trabajo como este, y poder ser parte de este movimiento. Hacer lo que nos gusta y al mismo tiempo poder ayudar es algo muy gratificante”, dice Felipe.


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En tantos años en la empresa, Otávio dice que nunca pensó en buscar oportunidades en otros lugares. Y explica el motivo: “LATAM está, y siempre ha estado, formada por un equipo de personas fantásticas. El cuidado y la cercanía con nuestros clientes siguen siendo una característica de nuestra empresa. Incluso con todos los cambios tecnológicos a lo largo de los años, nosotros nunca perdimos este diferencial. Me siento muy orgulloso de poder celebrar sus 92 años. Todavía podemos llegar mucho más lejos, y estoy convencido de nuestra capacidad. Yo no solo creo en esto, sino que sigo motivado para contribuir siempre para que continuemos evolucionando”, concluye el Capitán.


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